Dicen que las herencias son bendiciones, pero para mí es una condena. La mansión de los Blackwood es hermosa pero hay algo mal con los espejos. Ayer mientras me cepillaba el cabello, vi a un chico en el reflejo. Estaba gritando golpeando el cristal desde el otro lado pidiendo ayuda. Lo más aterrador no fue ver al chico, sinó darme cuenta de que el reloj de la pared detrás de él marcaba las 8:00pm de hoy... Y apenas son las 7:55pm.
No sabía que decir y cuando le iba a preguntar quién era. Escucho la puerta-"TOC-TOC"-. -"Quién será a estas horas?"-. Baje lo más rápido posible, y decidí buscar algo para poder defenderme, agarro la escoba. Abro la puerta lentamente levantando mi escoba, y cuando por fin abrí la puerta no había nadie. Empiezo a sentir escalofríos en mis brazos, y mis piernas casi me dejan de funcionar, y cierro la puerta. Empiezo a subir lentamente las escaleras y cuando veo, el chico ya no estaba en el espejo, solo un cristal normal con el mismo brillo de siempre. Cuando por fin me iba acostar empiezo a sentir un brazo en mi cabeza.
Caigo de la cama y agarro mi libro de la mesa, el chico sonrió y me pregunta, quién soy, levantó una ceja sin entender que pasaba, y le hago la misma pregunta.

El chico se presenta como "Andrés" aunque tenía mucha coincidencia conmigo, le explico al chico que me llamo "Andrea" y el chico se queda sorprendido. El chico parecía curioso ya que me hace varias preguntas. -Que año es hoy?-. -"Los televisores existe"?-. Entre otras preguntas más, yo les respondo todas, aunque me hizo una pregunta que se me erizo la piel.-"acaso tú eres Andrea Valiño?". No sabía que responder y asiento la pregunta. El chico sonrió y me mostró un contrato, el chico pide que firma el papel, pero decido leerlo antes de firmar una recompensa que no quisiera obtener.
Mis ojos recorrieron las líneas de tinta roja. El contrato decía que el espejo me mostraría todo lo que desearía ver del futuro, dándome poder absoluto sobre mi destino. Pero al final cuando había firmado el contrato, lo que no me había dado cuenta era de las pequeñas palabras que decían al fondo del contrato: "Cada vez que vea el mañana, el espejo se quedará con un fragmento de mi memoria del ayer" firme sin darme cuenta de las consecuencia que me podría traer. No lo podría creer, el chico sonrió con una mirada penetrante que hizo que entrara un escalofrío.
Quería golpearlo, pero el chico desaparece dejándome sola y arrepentida.

Ahora no se qué hacer, lo único que sé es que este sea mi último recuerdo al escribir estos pensamientos antes de ser una extraña de mi propio cuerpo, lo único que espero es que ninguna otra persona entre a esta mansión, sin entender las oscura verdad detrás de este lugar.

Este es el promt que le di a Géminis para crear la escena de esta historia
