“El Entierro”
Doña Elvia vive sola con sus nietas, María, Carla y Dianita, ya que la madre de estas, su hija Margot, murió en extrañas circunstancias, siendo encontrada desangrada por los orificios nasales debajo de un árbol de cují.
Nadie pudo constatar las causas de la muerte, solo corrió el rumor que un hombre de color, alto, y vestido de blanco, fue visto junto a ella antes de morir.
Una tarde Doña Elvia sale al gallinero a buscar huevos para la cena, cuando de repente en el mismo árbol de cují, se le aparecieron dos esferas iluminadas, oyendo a la vez una voz en eco, que le decía:
“Aquí está enterrada mi fortuna, te la regalo si me das una pollita de esas que tú tienes, solo quiero una, la más pequeña”
La Doña se exalta pero por dentro se alegra, las esferas desaparecen e inmediatamente cree que es una oportunidad única, pensando que tiene muchas pollitas, y no le costará nada darle una a la entidad que le habló, y acepta el trato.
Regresa rápidamente con intención de buscar al pequeño animal, cuando de pronto ve al hombre negro parado frente al rancho, una luminosidad intensa lo envuelve, ella se detiene y antes de poder hablar, el misterioso “ente” se desvanece convirtiéndose es una lagartija, balbuceando un “Gracias”, antes de desaparecer dentro de una bola de fuego que se lo tragó por completo.
Aterrada corre a ver a sus nietas, encontrando a Dianita, la menor, agonizando prendida en fiebre, y piensa: “esta era la pollita”.
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