“El Tren de la Vida”
Mi tenue sonrisa leve, atrapa lo imaginable
mi tímida mirada al viento que nubla lo responsable
no dejes que este momento se me vuelva indispensable
y me convierta en el prisionero de esta cárcel despreciable.
Tímida sonrisa leve que se repite como en espejo,
ya mi vanidad está muerta al igual que mi pobre ego,
no dejes que la maldad de este trance pasajero
se lleve lo ya arrugado y triste de mi pellejo.
Son los años que son vida, los que llevo aquí a mi cargo
años que no se notan sin superar el letargo
de vivir en la oscuridad, de este tiempo que es muy largo,
acortarlo es mi derrota, disfrutarlo es muy amargo.
Recuerdo mi vida y pasa, tan fugaz por los rincones,
intento balbucear sin prisa olvidadas oraciones,
me sumerjo en el instante y no siento los rencores,
solo estoy conmigo mismo, y con Dios, que me perdone.
Esta depresión me tiene que no caigo en mi cabeza,
las voces que hoy me invaden me dicen que soy mi presa,
la píldora es mi veneno, el agua no está en mi mesa,
solo el banco yace inerte, y hago el nudo con destreza.
Dicen que estoy enfermo, pero yo me siento bien,
cierro mis ojos mojados y con los dedos en mi cien,
siento que estoy completo, miro al lado y no esta quien
me diga que no lo haga, por eso me subo al tren.
Este juego es más bonito que el que tuve en mi niñez,
aquel tren que yo anhelaba corría con mayor rapidez,
este es lento y doloroso, y antes del minuto diez,
ya habre llegado a la meta, ya noto mi palidez.
El tren de mi vida sale, este viaje es sin escala,
las personas que subieron y no estaban preparadas,
les pido que me perdonen, es la muerte y su jugada,
que nos lleva a su estación, sin pedir esa parada.