Mi querido sobrino mayor. Siempre brillante, con unas arrancadas (expresiones espontáneas) muy graciosas e inteligentes. Cuando tenía 4 años lo llevé conmigo a La Gran Sabana, al sur de Venezuela.
Era su primer vuelo en avión. Estaba demasiado emocionado, eléctrico diría yo, ansioso por subir a la aeronave y disfrutar de su vuelo.
Una vez en el avión, el niño de 4 años eligió el sitio de la ventana para poder ver hacia abajo todo el camino. Una vez acomodados en nuestros asientos, comenzaron las típicas instrucciones de las aeromosas. Primero el famoso cinturón de seguridad. Segundo el también famoso chaleco salvavidas.
Era impresionante ver como el niño observaba con atención cada detalle, cada instrucción. Era como en su primer día de clases en la NASA jejeje, sus ojos fijos en la joven mujer.
Abrochamos su cinturón y se efectuó el despegue. Cuando volamos desde Maiquetía, lo primero que vemos es el hermoso mar Caribe. El niño miraba por la ventana el inmenso mar... Y de pronto, me hace una extraña pregunta:
- ¿Cuando se va a caer?
- ¿Cuando se va a caer?... qué cosa? No entiendo
- Pues el avión, cuando se va a caer?
- Pero para qué quieres que se caiga?
- Obvio, para ponerme mi chaleco salvavidas!
- Pero, hijo, si se cae el avión nos vamos a golpear muy fuerte!
- Y entonces para qué nos pusimos nuestro cinturón de seguridad?