Ocurrió en el mes de Agosto de 2004, en Santa Elena de Uairén, Estado Bolívar - Venezuela; muy cerca de la frontera entre Venezuela y Brasil. Esta es una zona del país donde la población es mayoritariamente indígena, de la étnia Pemon.
Como esposa del Alcalde la La Gran Sabana, yo trabajaba en una fundación gubernamental que se ocupada de la atención a la infancia y la adolescencia, la "Fundación del Niño". Allí conocí el caso de un bebé indígena que había sido objeto de una medida de protección, y que se econtraba gravemente enfermo. El bebé tenía dos meses de edad y padecía una enfermedad muy grave, que afectaba todos los órganos de su pequeño cuerpo: Septicemia con todas las compliaciones asociadas. Los médicos no le daban ninguna espseranza de sobrevivir, y en el caso de hacerlo, nunca sería un niño sano, especialmente en el área neurológica.
Mi deber y responsabilidad como Gerente de la Fundación era velar porque a este bebé no le faltara la atención médica y todas sus necesidades fueran cubiertas. Por la gravedad del caso fue trasladado a la ciudad de Boa Vista (Brasil) y ellí estuvo, en la Unidad de Cuidados Intensivos durante tres meses de su corta vida.
Como soy una mujer cristiana, me dediqué a orar por este bebé, para que Dios le permitiera vivir y le diera una madre que pudiera enfrentar su condición neurológica. En medio de mis oraciones, mientras yo rogaba por una madre para el niño, escuché una voz en mi mente que decía "eres tú, eres tú". Me sentí muy impresionada y asustada. Nunca pasó por mi mente la idea de adoptar un hijo y mucho menos un niño en esa condición de salud. La idea me pareció imposible de soportar; sin embargo continué orando, buscando la voluntad de Dios. Le puse varias pruebas, le pedí señales que me permitieran estar segura de que, en efecto, Dios me estaba encomendando esta tarea.
Cuando estuve segura de que yo había sido escogida para ser la madre de este niño, hice todos los preparativos para recibirlo en mi casa, una vez que saliera del hospital y continué orando por su recuperación.
El 29 de Agosto de 2004 fue el día más memorable de mi vida. Fue el día en que recibí en mis brazos al amor de mi vida, mi hijo querido. Estaba bajo de peso, muy delicado de salud, requería fisioterapia diaria, terapia respiratoria dos veces por semana, pero yo lo recibí con el corazón lleno de amor, dispuesta a hacer todo lo necesario para que recuperara su salud. El día más memorable de mi vida fue cuando Dios puso en mis manos la responsabilidad de ser madre de un ser humano que hoy tiene 13 años y goza de una excelente salud.
Gracias a por la oportunidad de participar en este concurso usando nuestro idioma español.