Al pensar en mi sueño para Venezuela, vienen tantas cosas a mi mente. Venezuela, mi casa, mi hogar, ha perdido tanto de su esplendor pasado. Nuestra azúcar, nuestros granos, nuestro arroz, nuestro pan… Productos de excelente calidad que producíamos y exportábamos, productos competitivos de alta calidad. Ahora exportamos seres humanos… ciudadanos del mundo, la mayoría de ellos profesionales de alto calibre, competitivos, excelentes.
Mi sueño para Venezuela es que dejemos de exportar nuestro potencial humano, nuestra juventud... que volvamos a exportar productos y no seres humanos. Que los abuelos puedan ver crecer a sus nietos de manera “presencial” y no “online” a través de las cámaras de las computadoras; dicho en pocas y sencillas palabras, mi sueño para Venezuela es que podamos volver a vestirnos con nuestro propio pan.