


Somos imanes inversos.
Te encuentras tras la frontera,
con mi esperanza en espera,
mientras te escribo estos versos.
Alma corroída por la herrumbre,
verte algunas gotas sobre sí.
Ahora una visión carmesí
es quién la rodea con su lumbre.
Destellos oníricos nos encuentran
en el intenso calor de verano.
Sinuoso recorrido de las manos,
ahora nuestras ropas nos despueblan.
Calles acogedoras, luces y sombras.
Besos sin tacto, caminatas virtuales
son los componentes de nuestros rituales.
Tú, distancia. Es a nosotros quienes nombras.
