En tu rostro veo plasmado
grandes restos de un polvo de hadas.
Vivo de mil frases soñadas,
y evocando siempre el pasado.
Fortunas cedo en desconcierto,
un cofre abierto entrego en mano.
Al hacerlo me siento ufano,
ignorando ése desacierto.
Bajo tus pies observo todo,
mientras me intento escabullir.
Cuestionando siempre cómo huir,
sé que debe existir un modo.