En la primera parte mencionabamos a Carolina y Luis, una pareja que creía ferviertemente en una política fracasada, ahora son prisioneros de la miseria, envueltos en un país donde el alto precio de los alimentos deja a muchos hogares en la extrema pobreza.
Carolina una mujer sin miedo, enfocada en la crianza de sus hijos, ha tomado la decisión de dejar ir a su esposo a México, mientras a ellos les sale el pasaporte, y hacen los trámites de documentos para poder emigrar. Por otra parte, Luis, su esposo, debe dejar su trabajo como profesor, ya que no gana lo suficiente para mantener a su familia.
La hija mayor estudia en la Universidad pero no tiene para mantener sus estudios. Ella por su parte debe buscar un trabajo para poder ayudarse, pero su padre no se lo permite, al ver tanta delincuencia en el país, él prefiere que su hija solo estudie.
Mientras tanto, Carolina continua en su trabajo, ganando la miseria que no le alcanza para sobrevivir, pero sus aspiraciones es la de emigrar y encontrarse con Luis, su esposo, y hacer una vida en un país, donde el sueldo le alcance para cubrir sus necesidades básicas y la de su familia, en donde no exista tanta criminalidad, a un país libre, donde la política no sea el pan de cada día, un país donde se respete los derechos del ciudadano, un país donde la palabra libertad se sienta a plena luz del día.