Durante toda la semana he intentado darle rienda suelta a mi imaginación para participar en este fabuloso concurso propuesto por nuestro compañero , pero ninguna de las historias que se me ocurrían me parecían ideales; anoche, acostada y casi a punto de dormir, pensé : ojalá, a través del sueño pudiera hilvanar una historia para participar.
El relato que comparto a continuación es lo que soñé, espero que ésto NO le reste mérito a mi participación. jaja
Invocación
Como todas las mañanas, Carolina se había despertado directo a preparar el desayuno y llevárselo a la cama a su esposo Gabriel; al acercarse, con sus panquecas predilectas y su chocolate caliente, el cuerpo de su esposo estaba tan frío como el clima de esa mañana invernal, había fallecido de muerte natural; su cuello estaba tirante y tenía un profundo morado azulado, con unas extrañas letras que no se lograban definir.
En medio del desconcierto y la profunda tristeza, pasaban los días, semanas, meses y Carolina no lograba conseguir consuelo ni paz en su alma, por la ausencia de su único amor; ya no habían noches ni días, porque después de aquel día cerró las cortinas para no ver el cielo, ni las gaviotas, ni los días soleados o nublados que juntos observaban con la misma mirada puesta en la explanada.
Al despertar de un profundo letargo, encendió una vela y empezó a meditar, invocando a las almas del purgatorio, que su alma se uniera cada día al dormir con la de Gabriel.
En medio de la petición, se quedó profundamente dormida y empezo a soñar que era desvestida por varios espectros, que manoseaban todo su cuerpo... en un intento desesperado, su alma intentaba entrar en su cuerpo, pero como una fuerte ventosa estaba pegada al techo.
De tanto placer, los latidos de su corazón se podían escuchar en cada rincón de las paredes, su cuerpo empezó a convulsionar; esa noche de orgía la dejo sin aliento, su alma colapso y su cuerpo no despertó más.
Los médicos forences, le practicaron la autopsia y determinaron que su muerte fué natural; lo único extraño y casual, era que su cuello presentaba el mismo profundo morado azulado que su esposo Gabriel, la única diferencia era que se podían leer perfectamente dos letras: E.E.
P.D: Ten prudencia con lo que pides al invocar y al soñar.
Si deseas participar puedes ver las bases del concurso en el siguiente enlace: