RELATO DE FICCIÓN GENERO SUSPENSO
Blanca Bracamonte, es una niña muy especial que andaba haciendo bienes junto a su abuela Lucía Bracamonte, ambas pasaban horas conversando de la vida. A Blanca le encantaba aprender de su abuela y era muy curiosa y tremenda, a nada le tenía miedo.
- En donde estoy, siento que estoy volando, no siento que mis pies tocan suelo, ¡ah! y esa puerta, no luce muy bonita, y no tiene manilla para abrirla, ¿será que toco y me abren?, voy a intentarlo, ¡toc!, ¡toc!, ay pero tardan mucho.
De pronto se abre una ventanilla y alguien se asoma, Blanca le dice:
- Señor Señor, ábrame, he venido a buscar a mi abuela… pero usted no parece un señor, se ve muy raro y un poco obscuro, no le veo el rostro.
Este ser obscuro no tenía rostro, irradiaba cualquier cosa, menos algo bueno y no caminaba, se desplazaba muy rápido. El señor sin rostro le dice:
- Niña, váyase de aquí, este lugar no es bueno para ti.
- ¿Y porque no?
- Porque irradias mucha luz, aquí solo viven los malos.
- ¿Y cómo se llama este lugar?
- Ultratumba, aquí solo hay obscuridad.
- Bueno me dejas pasar, a lo mejor te ilumino el lugar o busco al vecino para que tumbe la puerta, Marcos tiene mucha fuerza.
- Está bien te dejo entrar y sales rápido
- Uy aquí se quemaron los bombillos, como voy a encontrar a mi abuela en esta obscuridad. La gente gime y se ven infelices y huyen de mi persona, daré una vuelta.
- No vayas tan rápido niña curiosa, solo te dejaré estar un minuto y no puedes ir hacia aquella luz naranja que ves al final.
- ¿Y porque no?
- No te lo diré y te acompañaré a todas partes por si acaso
- hum… no me gustó eso, este señor no me deja sola, me persigue a todas partes y tiene una hoz en la mano que no me agrada nada, pero seguiré buscando.
De repente una sombra obscura le habla:
- Blanca vete de aquí, ¡huye!
- ¿Y porque? ¿cómo sabes mi nombre?
- Yo soy Heraclio Peñaloza tú vecino, asesiné a mi mujer porque hablaba mucho.
- Que lastima tan buena que era la señora Petra, me gustaban sus galletas, Está bien, trataré de llegar a la salida.
- No podrás, una vez que se entra no se sale.
- ¡Ay mi madre!, el señor sin rostro me dijo que solo estaría unos minutos.
- El siempre miente para atrapar a las personas, ya no puedes salir.
Vuelven a tocar la puerta y alguien dice:
- ¡Apuráte! que este se me escapa, es un asesino en serie.
El hombre sin rostro va volando y atrapa al malvado con su hoz y le dice:
- ¡Aquí estarás seguro!
Blanca escucha y se asusta, Heraclio le vuelve a decir que huya, que busque una salida:
- tú la encontrarás, eres muy curiosa.
buscando y buscando Blanca se acerca al portal con la luz naranja, y alguien tocó la puerta y emitía gemidos muy feos y se escuchó una voz que decía:
- Te traigo a este que lo sacaron de allá arriba porque sembraba terror entre los habitantes, les robaba todo lo que podía y mataba a las viejitas y a los niños.
El señor sin rostro responde:
- Bueno te lo recibo porque para eso es este lugar.
Blanca aprovecha que el señor sin rostro está ocupado recibiendo a la gente malvada y pasa el portal, de repente se encuentra acostada en el sofá de la abuela y escucha que alguien la llama:
- ¡Blanca!, ¡Blanca!.... despierta niña, te quedaste dormida en el sofá, vete a la cama.
Blanca despierta dando gritos de susto y dice:
- ¡Abuela!, ¡Abuela! ¿dónde estabas?, te he buscado por todos lados del más allá.
- Muchacha loca, yo he estado aquí todo el tiempo, tejiéndote una manta y vigilándote que no te fueras a caer.
- Bueno abuela, yo estoy segura que estaba en un mundo feo y lleno de gente mala y el señor sin rostro no me iba a dejar salir y hui por el portal de la luz naranja.
- ¡Ay hija! tú te la pasas viendo películas de terror, tuviste una pesadilla.
- No abuela, mira por la ventana, allí está el señor sin rostro, creo que me vino a buscar.
La abuela va en busca de su abrigo, se lo pone y le dice:
- No mi amor, no es a ti, me buscan a mí, me pongo el abrigo porque dicen que allá hace mucho frío, te dije que yo no le tenía miedo a la muerte, llegó el momento de partir.
Abrazó a su nieta y le dijo al oído susurrándole:
- Yo maté a tus padres.
Y ella salió de su casa dando gemidos.
Fin.
La ilustración es de propia autoria