Consejo 5: Prepara la exposición como si fueras a hacer un monólogo, sin papeles y con soltura.
En algún momento, puedes pensar que te costará más exponer que realizar la memoria. Respira.
En rio, que al final no es para tanto...
Piensa en todo lo que has pasado para llegar aquí, al final de tu proyecto. Habrás pasado por tutorías, correcciones, correcciones de las correcciones… Y ahora que estás a un paso de acabar, no vale echarse atrás.
Lo mejor es empezar con un esquema de lo que quieres exponer. Usa un Powert Point o similar como apoyo. Al igual que en la memoria, puede que tengas a mano una plantilla de la Universidad. Si no, intenta escoger una que concuerde con tu trabajo: si es muy técnico, no uses colores estridentes que hagan tu presentación infantil, por ejemplo. Si vas por la rama artística, ¡adelante y no te cortes! Puede que quieras salirte de aburridas presentaciones y llegar a la exposición con una caja misteriosa. Adecua tu presentación a tu proyecto.
(nota: cuando digo que no te cortes, no me refería a esto)
Escribe un guion. Ve diapositiva por diapositiva anotando lo que quieres decir. Cuando termines, léelo y cronométralo. Tiene que estar por debajo del tiempo máximo de exposición, porque probablemente no vayas con la misma seguridad y rapidez el día D.
Tu exposición también puede tener una estructura coherente: primero, preséntate y di el título del trabajo. Haz un índice y dile al público cómo vas a estructurar tu exposición. Luego, haz una introducción: intenta captar la atención del tribunal con ella, con una anécdota, una nota histórica… cualquier cosa que te sirva de enlace para terminar explicando la parte más dura de tu trabajo.
Ensaya, ensaya y ensaya. Tienes que ser capaz de hacer tu presentación sin las diapositivas delante. No necesitas aprenderte cada dato, eso puedes mirarlo en tus apuntes o en el Powert Point, pero no puede convertirse tu exposición en una lectura. Vocaliza, haz cambios de ritmo para incidir en los puntos importantes y ve más rápido en las partes repetitivas, para no aburrir al tribunal (o hacerlo llorar, según cómo lleven el día).
Por último, las preguntas. No tengas miedo, nadie conoce tu trabajo mejor que tú.
He estado en algunas exposiciones. La única vez donde vi cierta tensión, fue porque el profesor del tribunal no tenía ni idea del tema, y se dedicó a sacar fallos al formato de la memoria. Lleva la memoria perfecta (o tan perfecta como puedas), y ahórrate eso. A mí, me llamaron la atención por usar el plural mayestático durante mi exposición.
(nota: No, no pude hacer esto en el turno de preguntas, aunque me entraron ganas)
Las preguntas realmente difíciles no te las puede decir nadie de antemano. Pero tómatelo con calma: si lo has justificado todo en la memoria de tu trabajo, no tendrás ningún problema. Tampoco pasa nada si no sabes contestar, puede que no hayas investigado una rama de conocimiento propia de un miembro del tribunal.
Lo importante, es que sea una exposición clara, con unas conclusiones convincentes, y que dure el tiempo establecido.
Recuerda que has llegado al final. Este es tu momento. Disfrútalo.