Hablar de nosotros mismos, describirnos, presentarnos… un desafío, un acto valiente?
Mi nombre es Leila Davogustto, soy venezolana, soy mamá de Guillermo y tía de Mariangely, ellos mi mundo, el amor, la vida.
Me gradué de Abogada a los 22 años, llenando de orgullo mi casa y a mi gente, era la primera abogada de la familia, en ese momento el miedo y la alegría me invadían en la misma magnitud. No sabía qué hacer con el título, solo sabía que lo había logrado y que un mundo desconocido esperaba por mí. Un día después de mi logro perdí una de las bases fundamentales de mi vida, mi abuela, entonces mi mundo cambió.
Estudie Derecho inclinada más por el deber que por la vocación o por la pasión, quería ser pianista, pero en aquel momento ser músico no era una opción. Luego de varios tropiezos y algunos espacios en blanco encontré el amor por mi carrera, el “para que” de mis estudios, la vida me puso en ese camino maravilloso de defender a los niños y adolescentes de mi país, me enamoré de lo que soy, encontré mi norte profesional.
A lo largo de nuestras vidas tenemos eventos que nos cambian y que a pesar de parecer oscuros vienen cargados de una luz maravillosa que nos hace crecer, un divorcio, una cirugía bariátrica y un cáncer de tiroides, marcaron la mía, en ellos me encontré y ahora soy más auténtica, más libre y más agradecida, tengo más fe en Dios y en las personas, aprendí a soltar cargas pesadas e innecesarias y me agarre de mi misma, aposté por la opción difícil de la vida: no rendirse y voy ganando.
Amo la música como a la vida misma, en ella he encontrado gente maravillosa, en ella me pierdo y me vuelvo a encontrar, la música es el único arte que podemos apreciar con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Soy fiel creyente que las acciones, las letras y las palabras hablan de la abundancia del corazón, digas lo que digas o escribas lo que escribas, la última palabra la tiene lo que haces.
Hace catorce años soy la mamá de un ser humano extraordinario, esplendido y maravilloso, la mayor bendición de mi vida, el amor.
He descubierto que escribir libera mi mente y en algunas ocasiones calma mi corazón, la vida es solo instantes y el recuerdo puede olvidarse, así que hazte eterno en tus letras.
No soy buena hablando de mí, así que concluyó este post introductorio diciendo que vivir es un privilegio, no perdamos el tiempo en tonterías, en orgullos absurdos o rabias enfermizas, no nos guardemos un abrazo, un te quiero o un te amo, si amas exprésalo, si extrañas grítalo, si lo sientes abraza con fuerza, después tal vez no habrá tiempo, después puede ser tarde, no dejes escapar cada persona que llega a tu vida, siempre llegan “para algo”, la acción del “para” implica siempre una posibilidad maravillosa, eso lo aprendí de un ser bonito que está en mi corazón, regala amor, pero sobre todo amate, perdónate y cuídate.
Gracias mi dios y gracias a todos.