Vivo en una parroquia que se llama Caricuao, al oeste de la ciudad capital. En mi parroquia antes se podía tomar un carrito sin ningún tipo de dificultad porque habían siempre para diferentes rutas. Ahora no.
Debo salir todos los días de mi casa aprox a las 5:15 am para poder abordar una unidad de transporte a varias cuadras de mi parada normal. ¿la razón? Porque cuando estas unidades de transporte pasan por mi parada van tan llenas que no se detienen. Entonces prefiero ir hasta su punto terminal.
Cuando llegué este jueves a la parada terminal, la cola de los pasajeros que deseaban ir de pie, estaba larguísima. Esta es la cola que hago todos los días: de quienes nos vamos de pie, porque si no, no llego.
El asunto es que para poder subirme a uno de estos transportes tuve que esperar aproximadamente cinco unidades. Porque aparte de la insoportable cola, existen personas que con viveza criolla, se colean sin importarles nada. Otras personas que logran subirse a la unidad, una vez dentro, no se posicionan bien y si les parece se quedan atravesados, impidiendo que más pasajeros puedan subir y llegar también a su destino.
Luego, al llegar al centro de la ciudad, me toca tomar otra unidad hasta mi trabajo. Logré montarme en la primera que se detuvo. Por supuesto, tenía a muchas personas detrás de mí que querían subir también. Lo hicimos. El chofer ya pidiendo que no subieran más porque estaban forzando el autobús.
Llegué a mi trabajo. Literalmente agotada. Es jueves y deseo que llegue el domingo para descansar y dormir.
Y yo que creía que lo mío había sido patético hasta que una de mis compañeras de trabajo me contó que pasó las de Caín y Abel este miércoles 25 de abril: ¡llegó a las 11:45 pm a su casa! Vale acotar que salió de sus labores a las 3:45 pm, pero no había transporte, le tocó caminar mucho, luego esperó en su segunda parada aproximadamente tres horas y como no llegaba carro, tuvo que llamar a un amigo taxista para que le hiciera un servicio hasta su casa que le costó un ojo de la cara.
¿A dónde iremos a parar? ¡La cosa en Venezuela cada día es más dura!
PD: Y solo comento mi experiencia en Caracas, pero la situación en las otros estados del país es PEOR.
¡Que Dios nos ampare!