La motivación conduce al éxito
El ser humano es visto como un ser muy capaz. Mientras se mantenga motivado, se desenvuelva en un entorno placentero y tenga buenas bases, se podría decir que podría lograrlo todo. Lo interesante de lo anteriormente mencionado es que si cualquier ser vivo tiene la dicha de vivir con factores totalmente favorables todo debería marchar perfectamente bien, pero no siempre es el caso.
De allí la famosa frase "más hace el que quiere que el que puede" sí, esto tiene lógica, cuando se quiere hacer algo, y además cuentas con esas ganas extra es mucho mas probable que se consiga, porque cuando lo tienes "todo" a veces hace falta algo más que ganas, es más satisfactorio lograr algo que requiera mucho más esfuerzo, que algo que por mas ganas que tengas de hacerlo, lo puedes hacer cualquier otro día.
A lo largo de la vida nos topamos con muchas personas muy dotadas, personas que desde nuestro punto de vista parece que pueden hacer lo que sea que se propongan, y de allí esta la palabra clave "proponer". Para proponernos algo, debemos primero tener la convicción que da paso a la motivación para siquiera pensar en hacer algún proyecto, si la motivación es lo suficientemente grande pues, las probabilidades son muchísimo más altas.
La motivación es como la gasolina para nosotros. Hay muchos tipos de motivación, la mejor de todas es la motivación propia o intrínseca, no necesitas de nadie para obtenerla y además cuando nos motivamos a nosotros mismos nuestra autoestima tiene un subidón y esto nos permite mantenernos más positivos durante todo el trayecto.
Aunque es mejor contar con motivación propia (porque así no dependemos de los demás), no podemos negar que para muchos (quizás la mayoría) la que tiene más efecto es la motivación que recibimos de otros, principalmente de las personas de nuestro círculo social y en especial de nuestra familia. Cuando un familiar cree en nosotros y nos motiva a hacer algo, se crea un sentimiento gratificante que puede tener un doble efecto motivacional.
Por otro lado están esas personas que realizan cosas increíbles a nuestros ojos y a veces logran cosas impensables con pocos recursos, esas personas también pueden motivarnos indirectamente, porque nos ponemos en el caso "si ella/el puede, definitivamente yo también" y aún si no lo logras, lo mejor que se puede hacer es intentar.
Hay que tener presente que no TODO es posible, hay que tener objetivos realistas, porque es cierto que en ocaciones logramos cosas que parecían imposibles, pero nos haríamos un mal si nos ponemos como meta algo que no es precisamente imposible, si no que más bien, no es posible por determinadas circunstancias.
Todos los seres humanos tienen sus sueños, y algunos parecen inalcanzables, pero todo esta basado en probabilidades. Debemos primero tener en cuenta todo y aumentar esas probabilidades al máximo, dejar el orgullo a un lado y pedir ayuda de ser necesario, no lo lograrías por ti mismo, pero lo importante es lograrlo. Hay cierta simpatía en compartir un mismo objetivo con alguien más y lograrlo juntos provoca otro tipo de satisfacción.
Sin importar de donde provenga nuestra motivación lo importante es no dejar de intentar y aprovechar esos momentos donde tenemos los ánimos en alto, conocer nuestras limitaciones y pedir ayuda cuando se requiera, estar siempre abiertos a la ayuda es vital para aumentar las probabilidades de el éxito.
Es mejor lograr lo que te propones con ayuda, que no lograrlo por algún sentimiento mezquino como el orgullo.