Fuente: https://jimarino.com/2014/11/25/itinerario-no1-diseccionar-la-literatura/
Ser honestos es un ejercicio difícil de lograr, no estamos acostumbrados a serlo cuando interactuamos con los demás. Un escritor que disfruto mucho, Fernando Vallejo, es un defensor feroz de la narración en primera persona porque para él es la forma más auténtica de expresar lo que pensamos con cierto nivel de honestidad. No le gusta narrar en tercera persona porque le parece que es un ejercicio deshonesto.
En cierta forma tiene razón y no me mal interpreten, no estoy en contra de la narración en tercera persona. Pero estoy de acuerdo en que la forma más auténtica de presentarnos ante los demás es hablando de nosotros sin intermediarios, usando la primera persona como punto de inicio, comenzando nuestras narraciones con frases como yo sé, yo creo, yo pensaba, etc.
Debo confesar que tengo una necesidad expresiva particular, me gusta ser honesto y contar cosas sobre mí. Hoy decidí contarles un poco la razón de mi gusto por la literatura, pero quiero hacerlo con un ejercicio de narración y como posiblemente sospecharán mis amigos lectores, lo haré en primera persona.
Fuente: https://www.psyciencia.com/la-literatura-como-terapia-silenciosa/
La historia, mi relato:
No recuerdo haber sido un lector muy ávido durante mi niñez, crecí siendo más visual que lector. Pertenezco a una generación que pasó mucho de su tiempo entre programas de televisión, salas de cine, juegos de videos y para colocar el punto máximo a la interacción con las imágenes, un día apareció mi primera computadora y con ella, el internet.
Esporádicamente llegaron a mis manos algunos libros que disfruté mucho y aunque me inclinaba por textos sobre historia y ciencia, me sorprendí con algunas obras literarias como El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Doña Barbara de Rómulo Gallegos o el maravilloso Viaje al centro de la tierra del Julio Verne. En honor a la verdad todas no pasaron de ser un mero requisito para mis clases de Castellano y Literatura durante el bachillerato.
Pero llega un momento en la vida de todo ser humano cuando nace la necesidad de emprender nuevos proyectos. Estos son lapsos de tiempo donde muchas veces nos topamos con cosas nuevas y emocionantes. Saber disfrutar estos procesos es una parte muy importante del desarrollo humano. Muchos de los conocimientos adquiridos a lo largo de mi vida responden a estos instantes, por ejemplo, les puedo decir que soy músico y puedo ejecutar varios instrumentos, también probé con varios deportes, aunque debo admitir que con poco éxito, pero un día de improvisto y sin darme cuenta apareció una nueva pasión: los libros.
Nunca imaginé que entre hojas numeradas e impresiones de todos los tipos hallaría tanto sosiego para mi curiosidad y lograría con tanto éxito saciar la necesidad de ver, sentir y conocer cosas nuevas y emocionantes. Una mañana como muchas, mientras me preparaba para ir a mis clases de la universidad, le eché un vistazo a la biblioteca de mi casa. En un ejercicio de arbitrariedad o tal vez un movimiento del destino que comúnmente pone en nuestro camino la chispa que enciende futuras pasiones, escogí un pequeño libro de 200 páginas entre todos los apiñados correctamente en los estantes. Era un libro delgado con una cubierta amarilla hecha de un material muy rígido, en letras negras resaltaba el título por sobre el nombre del autor. Ficciones del irrepetible Jorge Luis Borges fue el libro que con la promesa de leerlo en mi tiempo libre guarde en mi mochila.
Fuente: https://www.mercadolibre.com.ve/
Esa tarde entré a clases a las 2:30 pm., no recuerdo exactamente cuál era la materia o el profesor, mi mente caprichosa siempre recuerda lo que le interesa, pero sí tengo fresco en la memoria el aburrimiento casi mortal de esa tarde calurosa. Pasaron casi las dos horas y media estipuladas que debía durar la clase y llegó el momento de salir. Debía entrar a otro salón para la siguiente materia, con un profesor más interesante y un grupo de compañeros más activo al momento de las discusiones. Pero al llegar a la puerta un papel bastante informal, de esos que la secretaria de la escuela solía redactar y pegar en la claraboya de las puertas, me indicaba que ese día el profesor no llegaría.
Pensé en sentarme en los pasillos de la escuela a conversar con alguna compañera de facultad, pero opté por sacar el libro que desde temprano cargaba encima y darle una hojeada. Pasé por alto los dos primeros cuentos del libro porque sus títulos no me parecieron llamativos y me detuve en un relato llamado Las ruinas circulares. Desde ese momento mi percepción de este mundo cambió por completo.
Con aquel cuento descubrí que el lenguaje es un universo en sí mismo y los escritores son artífices con la habilidad de los dioses para construir mundos y cosmos. Las ruinas circulares es un relato fantástico que te sorprende desde el principio y te quita el aliento con su inesperado final. Desde ese día me dejé llevar por la necesidad de leer y aprender sobre literatura, me esforcé por conocer de teoría literaria y me entregué por completo a la pasión por los libros.
Literatura es para mí la vida misma y todos sus matices. Es escribir y leer y al escribir y leer ser capaces de conmover y conmovernos. Es el lenguaje hecho arte. Es el arte que se hace cadencia y música. Con ella los autores pretenden la eternidad y los lectores se la otorgamos si vale la pena dársela. Es el poder para adentrarnos en lo fantástico, lo increíble y en lo real. No se puede contener y nadie puede poseerla porque la literatura es de todos y entre todos la podemos crear.
Cuando leemos un libro que nos conmueve dejamos un poco de nuestra alma como pago, y este nos lo retribuye haciendo crecer el resto del alma que conservamos. ¿Acaso esto no se parece a lo que hacemos en Steemit con nuestros votos? Amigo lector creo que por eso me gustó tanto esta red social porque tiene el germen de la literatura vivo en lo más profundo de su esencia.
Fuente: https://www.acontecer.com.mx/QUE_ES_LA_LITERATURA:_DEFINICION..html
Espero les haya gustado mi post amigos lectores y si gustan síganme con confianza. Saludos cordiales.