¡¡¡Escucha algo ha caído en el techo!!!, está caminando en forma de cruz. Seguro es una “bruja”. Eso decía mi mama, yo tenía alrededor de 10 años cuando escuchaba hablar de esas cosas raras, que según volaban y caían en los techos porque quedaban ciegas, Otros dicen que era porque las mandaban atormentar a la gente. En fin ¿existen las brujas? Mi mama gritaba con voz fuerte” VEN MAÑANA POR SAL” ¿Porqué, a las brujas les gusta la sal? Y según ella en la mañana venia su suegra ósea “mi abuela” a pedir un poquito de sal, y bueno ya saben. Tal vez eran gatos que corrían en las noches cortejando. lo sé porque no aguantaba la curiosidad y me asomaba por un huequito. Pero quien le lleva la contraria a esas historias y mitos, Me puse a leer una vieja enciclopedia de cosas esotéricas que decía:
"Son mujeres hechiceras que se convierten en deidades populares, conocidas por las gentes con miedo y terror, y con la convicción de que "las hay, las hay, pero no hay que creer en ellas". Las brujas son famosas por sus pactos con el diablo, sus hechicerías y sus hechos extraordinarios; les gusta viajar por la noche, principalmente los martes y viernes, volando a través de escobas, canastos, platillos, cascaras de huevo, caballitos de juguete, montones de paja y otros. Cuando el sol sale en el firmamento en la madrugada, las brujas ya no pueden volar y caen hasta el anochecer. Para poder volar, las brujas no comen sal.
Las brujas aparecen a veces en forma de ave nocturna que da aletazos en los techos de las casas y da estruendosas carcajadas. Los campesinos les tienen pánico cuando escuchan las carcajadas estridentes y el ruido espantoso cuando se escurren en los pajonales, en los trigales o en los cafetales. Las brujas hacen ruidos como si estuvieran desentejando el techo; se transforman en gallinas, gallinazos, cerdos, culebras, burras, mariposas y otros animales.
Bueno en fin esto me confunde un poco, ya que todas las noches cuando se escuchaba algo en los techos, la gente gritaba “VEN MAÑANA POR SAL” y yo les decía: “señores a ellas no les gusta la sal” el fin del cuento es que cada vez que los gatos jugaban en la noche y acortejaban a la hembra, seguía escuchando a la gente gritar. Bueno yo solucione todo con un techo de cemento. Y listo. No hay brujas.