En una conversación con un buen amigo, surgió la pregunta ¿Qué es más fuerte el amor o el odio?, en este post les comparto el resultado y posterior reflexión de esa amena conversación.
Muchas veces cuando creemos que los temas de conversación se acaban y que ya no hay nada de que hablar es que surgen preguntas que nos hacen analizar y profundizar sobre ciertos temas, en este caso sobre el amor y el odio.
Al recibir la pregunta ¿Qué es más fuerte el amor o el odio? se me fue imposible responderla de inmediato puesto que nunca me había echo ninguna pregunta similar, sin embargo, al cabo de unos minutos, respondí que que ningún sentimiento es mas fuerte que el otro, cada quien le pone la intensidad que quiere o puede, es algo muy personal. Mi compañero de conversación, teniendo otra perspectiva, me comenta que la intensidad del odio puede ser mucho mayor motivado a que éste proviene del amor, yo por otro lado difiriendo con lo que él comentaba le expuse nuevamente que los sentimientos son muy personales, por ejemplo, en mi caso, podría atreverme a decir que el odio no tiene fortaleza alguna, es imposible decir que no se puedan sentir molestias momentáneas por ciertas situaciones pero de llegar a odiar a alguien no me ha pasado, prefiero enfocar mi intensidad en el lado del amor.
Esta conversación aunque fue muy corta me dejó con cierta inquietud, porque a pesar de que desde mi perspectiva el amor debería ser el motor del mundo, existen muchos organismos que se manejan a través del odio, cada día que pasa se ve mas violencia en las calles, mas actos de terrorismo y pare usted de contar, añadiendo que el odio no solo se ve en los grandes sucesos, la xenofobia es odio, la homofobia es odio, la intolerancia es odio, la discriminación es odio, y podría pasar muchas horas escribiendo todos los actos de odio que pueden existir.
El odio no nace con la persona y somos nosotros los que estamos en este plano los encargados de hacer que el mismo no se desarrolle, porque si, creo que el odio se inculca, las personas aprenden a odiar, aprenden a hacer el mal y si no se para podría atreverme a decir que el mundo no se acabará en ningún apocalipsis (como creen algunos) ni en ningún evento sobrenatural, será el mismo hombre quien acabará con la humanidad.
Seamos portadores de cosas buenas y dejemos las cosas malas a un lado, que al final nadie las necesita. Espero les haya gustado mi post del día de hoy, texto original de
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