Tal vez no recuerde el camino de regreso
y olvidé además la dirección de tu casa
pero regresa tú, ya aquí no me haces falta.
Camina de vuelta y vete,
recuerda lo andado y vuelve la cara
si te da tristeza al verte lo feliz
que fuiste cuando no tenias nada.
Y sí, déjame aquí, no quiero volver
es suficiente el dolor que se siente saber que fracasé.
Es un alivio el dolor, de tener la certeza de no volverte a ver.
Y salúdame al sueño que tuve de hacerte feliz,
se quedó contemplando las nubes en la curva
maligna donde empezaste a sufrir,
y dale de beber al amor lo dejé sediento,
en un regazo del sendero,
corrió tanto al tratar de alcanzarte que desfalleció,
se dio cuenta que hay carreras
que desde el inicio te hacen perdedor.
Vete, por favor,
el camino de vuelta es más cómodo
porque sabes el caminar el que me espera,
es más áspero porque no sé que lo que vendrá.
Pero regresar para mí será peor
porque me encontraré a mi esperanza que tristemente dejé atrás
y seguro estará esperándome allá
para decirme que siempre se puede tener el valor para volver a amar.
¡Ya no soporto esas mentiras más!
Y cuando te pregunten por mí, mejor no respondas,
encógete de hombros y déjalo así.
Es mejor ser fugitivo que un mediocre que no pudo hacerte feliz.
Y si nos vemos alguna vez,
salúdame al tiempo,
porque no espero volverte a ver en ningún momento
porque este viaje que ahora inicio sin ti, en este nuevo camino
que sin duda alguna me llevará a la tranquilidad y a ti hacia el olvido.