Hola!
Hoy quiero compartirles un poco de lo que es mi día a día como estudiante de Medicina Veterinaria. A veces la gente piensa que todo es acariciar animales, pero la realidad tiene mucho de logística y, sobre todo, trabajo en equipo.
Todo empezó con la misión de reunirnos para adelantar una lámina sobre la Bioseguridad en Unidades de Producción de Cerdos (UPC). El primer obstáculo fue el trayecto. Mis compañeros viven en una zona bastante retirada y, entre el transporte y las calles que no conocía, sentí que estaba haciendo un viaje intermunicipal. ¡Llegar a esa casa fue toda una odisea! Pero como dicen por ahí: "el que quiere, puede", y las ganas de sacar una buena nota pudieron más que los kilómetros.
Aunque trabajamos de día y la falta de iluminación no fue el problema, los nuevos racionamientos nos jugaron una broma pesada: nos quedamos sin señal y sin internet.
En un mundo donde estamos acostumbrados a googlear cualquier duda o buscar referencias visuales al instante, trabajar offline fue un desafío. Nos tocó confiar plenamente en nuestros apuntes, en lo que hemos aprendido en clase y en nuestra memoria. Fue un ejercicio de enfoque total; sin las distracciones del teléfono, logramos que la lámina quedara impecable y muy profesional. A veces desconectarse es la mejor forma de conectar con el trabajo
Como estudiante de veterinaria, sé que la bioseguridad es el escudo que protege cualquier unidad de producción. No es solo "limpiar", es un sistema estricto para evitar que virus o bacterias comprometan la vida de los cerdos y la rentabilidad de la granja.
En nuestra lámina destacamos:
Barreras físicas: Control de cercados y acceso restringido.
Protocolos de desinfección: El uso correcto de arcos de desinfección y el cambio de ropa del personal.
Manejo de residuos: Cómo la higiene previene brotes masivos.
A pesar de la distancia y de quedar incomunicados por unas horas, el resultado final valió la pena. ¡Nada detiene a un grupo de futuros veterinarios con ganas de aprender!