Los límites que nos auto-imponemos realmente no existen, se trata de creencias que hemos ido adquiriendo desde que éramos niños. Fronteras que hemos establecido en base -fundamentalmente- a las enseñanzas de nuestros padres y profesores sin haber llegado hasta el precipicio que supuestamente marcan.
Comenzar a superar lo que nos limita es esencial para sentir la idea anterior, para que pase de la cabeza al corazón. Hay disciplinas, como el coaching o el PNL (programación neurolingüística), que tratan precisamente de hacernos ver dónde están esos límites y cómo superarlos.
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