Dicen que cuando no has tenido hijos tus sobrinos se convierten en esos anhelados hijos, que ese amor es tan infinito como el mar y tan grande como el universo. Así me siento con mi sobrina, en un amor absoluto e inmenso.
En mi caso personal, Liz Clarita se ha convertido en mi alegría y me ha alimentado ese sentimiento que desde siempre he tenido por los niños, cada vez que le veo esos ojitos azules y le toco esos cachetes rosaditos y esa piel tan suavecita me dan ganas de tener ya mi familia!
Es un repollito!!! la adoro y la consiento muchísimo, estoy segura que vamos a ser muy buenas amigas y me aseguraré que ella sea una niña feliz, que juegue y se divierta, que grite de felicidad, que llore de alegría y que sueñe siempre!
Bueno quería compartir con ustedes la alegría de ser tía y madrina por primera vez.
Feliz domingo!