La diversidad de pensamiento es algo realmente asombroso, cómo una idea puede llegar a tener tantas variables según la mente que la crea es fascinante. Todo nace de la individualidad, de la personalidad, de los ideales, del criterio, de todo aquello que es propio y único en cada quien. El cómo vemos las cosas (la perspectiva) se forma desde las entrañas del pensamiento propio. Pero saber qué es el pensamiento como tal, esa es la cuestión; también el porqué nos cuesta tanto entender o tolerar los ideales ajenos, y saber porqué somos capaces de defender a toda costa los nuestros aún cuando sepamos que están equivocados, solo porque son nuestro, es nuestra creación, son algo tan propio que negarlos y reconocerlos como equivocados seria como despreciarnos a nosotros mismos, ya que muchas veces tomamos a estos pensamientos como ideales, que son nuestras perspectivas sobre cierto punto, nuestra postura y nuestra definición.
Entonces, saber de donde nacen los pensamientos es algo que nos inquieta e intriga, el descubrir de donde provienen los aspectos más personales de nosotros mismos. Lo que nos mantiene vivos es estar estimulando nuestro entorno, a través del pensamiento, de cuestionar bajo nuestro propio criterio mantiene nuestra mente activa, mueve nuestro mundo, aunque sea algo generalmente involuntario el que nuestro alrededor, nuestro mundo externo este cobrando vida en todo momento según el cómo lo veamos, de por si todo está ahí, pero nada tiene sentido, podría decir que nada es nada sin nosotros interviniendo, más bien nuestra mente es la que interviene entre el mundo y nosotros, nuestra conciencia no está consciente de que está pensando. Aquellos momentos en los que estimulamos nuestra mente con el propósito de sacar una conclusión, de buscar una opinión, estamos intentando tener una postura, es ahí donde sabemos que pensamos, pero ¿sabemos en realidad lo que estamos haciendo?; sabemos para qué lo hacemos, pero no como los hacemos.
No sé si calificar como un problema el hecho de no saber cómo hacemos una de las funciones más maravillosas que poseemos como especie, el pensamiento; pero sí tenemos que considerar como un verdadero problema estas situaciones propias de aquellas personas que “no piensan”, ya sea porque no están interesadas, porque no aprecian el verdadero significado, porque no entienden la magnitud que representa, o por aquellos individuos que son manipuladas y no piensan por sí mismos, viven con la perspectiva que les brinda alguien más. Simplemente es un riesgo al que estamos expuestos todos, y lo peor, es un problema real del cual padecemos y sufrimos, me refiero al efecto de la sociedad, manipulación premeditada con buenos o malos propósitos, o inconscientemente a través de publicidad, de psicología con la que es manipulada casi toda información que recibimos, la cual se adentra y causa un impacto que influye en nuestra perspectiva para genera un comportamiento predecible que pueden ir desde la elección de una marca, hasta reemplazar nuestros ideales. Entonces acá se crea un problema que pretendo resumir en esta pregunta ¿Cómo saber que lo que pensamos, es pensado por nosotros?; o sea, claro que nuestros pensamientos surgen de nosotros, pero tal vez no es realmente lo que sentimos, lo que queremos, lo que sabemos, porque claramente nuestros pensamientos están definidos por nuestros ideales y conocimientos, pero también cada pensamiento que puede generar una acción se ve influido por las circunstancias de la situación, por básicamente todo; porque entonces entenderíamos que las circunstancias y caracterizas van a afectarnos según nuestros ideales y conocimientos, por lo tanto van a influir de forma diferente en cada quien, dando paso a una infinita cantidad de posibilidades al momento de generar solo un pensamiento.
Pensar, algo inmensamente complejo y enigmático para lo insignificante que se ve.