Hoy, casi la lío parda, he tenido lo que viene bien a llamarse una marianada. He ido a poner el fuego para calentar el puré del almuerzo y me he equivocado y he encendido el fuego de abajo. Encima de ese fuego estaba la tabla de cortar de la cocina y alguna tapa de silicona para platas, y un pelador con el mango de plástico duro.
Me he puesto el temporizador en cinco minutos, porque el puré tiende a hacer pompas, levantar la tapa y manchar la cocina. Menos mal. No he ido de inmediato, cuando me ha terminado el reloj, he tardado un poco más, no sabría decir cuanto, y cuando he llegado, el desastre.
Una nube de humo blanco en la cocina, el cerebro, se me ha puesto en modo resolución, he puesto la tabla en la fregadera, he apagado el fuego, y he buscado la manera de evacuar el humo. He usado una toalla de baño, doblada a la mitad para ir evacuando lo más grande del humo, me he puesto la mascarilla ffp2, he puesto el extractor, he abierto puertas y ventanas para crear corriente de aire, y bueno en diez minutos o así, parecía eso una cocina decente.
La tabla de cortar, derretida, parecía parafina de una vela, los trozos circundante al fuego de la vitrocerámica, los he ido retirando, y echando al cubo de la basura y la parte derretida, la he ido apartando a los bordes, para que fuese solidificando y poder deshacerme también de ellos. En definitiva a los quince minutos, había revocado una situación que podría haber sido bastante seria.
La semana, está siendo intensa, a la vista está lo que se me ha acumulado sin escribir. Visitas a clientes a diario, me sirve para cambiar un poco el chip y pulsar la realidad de como está mi situación de cara a unos meses(un año básicamente) vista.
Supongo que mañana que termino, podré calibrar en el momento que le meta un poco de descanso, o no, si existen reflexiones, no se preocupen, serán los primeros en saberlo.