Surgen nuevas amistades, la gata asustadiza de hace prácticamente un año que le costaba salir de su cuarto, ahora te ronea y se frota con tus piernas pidiendo amor. Es muy expresiva y tiene un lenguaje propio con maullidos salpicados de gorgoritos. Le gusta echarse siestas a la sombra de una enorme higuera que hay en el patio. Socializa perfectamente con otros animales. Lleva una triste historia detrás, de abandono y ancianas que no pueden hacerse cargo de ella por senectud. Ahora es feliz, inmensamente feliz.