Desde hace una semana empecé a colocar en mis estados de whatsApp el acontecimiento que sucedería el día de hoy, y que no es más que mi último cumpleaños empezado por el número 4. Quizás parezca algo infantil, pero desde hace 5 años decidí celebrarlos a mi manera y con lo mucho o poco que pueda destinar para ello, pues mi hijo menor cumple una semana antes, así que el presupuesto se acorta para el mío.
Este año, la excepción fue que decidí celebrarlo en solitario, sin mis hijos, y la verdad fue la mejor decisión que tomé, sobre todo porque dedicarme un par de horas para mi sola, comiendo lo que quería, sin escuchar sus quejas y peleas, además de caminar a mi ritmo y cerrar ciclos que me frenaban ciertas decisiones, es una excelente manera de cumplir años, más allá de la torta, la reunión y demás convencionalismos.
Igualmente hubo un poco de todo lo que se acostumbra en los cumpleaños, pero de una manera diferente a la habitual, como si lo hubiese celebrado en un universo paralelo, quizás todo haya sido producto de las meditaciones que hago a diario, o que he abierto un portal de manera consciente para lograr los cambios que he venido queriendo tener.
Ya luego les contaré qué fue lo que hice, pero acá les dejo un abrebocas de este día que a pesar de la lluvia, ha sido uno de los mejores que he vivido en lo que va del 2026.
For the past week, I’ve been posting on my WhatsApp status about the event that would take place today—which is nothing more than my latest birthday starting with the number 4. It might seem a bit childish, but five years ago I decided to celebrate them my own way, with whatever I can afford, since my youngest son’s birthday is a week earlier, so the budget for mine is limited.
This year, the exception was that I decided to celebrate alone, without my kids, and honestly, it was the best decision I made—especially because dedicating a couple of hours to myself, eating what I wanted, without hearing their complaints and arguments, plus walking at my own pace and closing chapters that were holding me back from certain decisions, is an excellent way to celebrate a birthday, beyond the cake, the gathering, and other conventions.
There was still a bit of everything you’d expect on a birthday, but in a different way than usual—as if I’d celebrated in a parallel universe. Maybe it was all a result of the daily meditations I do, or that I’ve consciously opened a portal to bring about the changes I’ve been wanting.
I’ll tell you later what I did, but here’s a sneak peek of this day, which, despite the rain, has been one of the best I’ve experienced so far in 2026.
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