While walking through a park a little further from home—one I never visited because I always stuck to the one closer by—I came across, right on a street corner, a painting of a man with a rather unfriendly expression, whom I dubbed “the reactive man.”

The expression on his face is quite annoyed, emerging from between two words written in such a way that they’re illegible, but which might signify a protest against senseless graffiti, compromising the art of those who focus on beautifying public spaces.

It could also be interpreted as a reference to those unrecognized artists who carve out spaces for themselves in the city through their paintings, without achieving either monetary or merit-based recognition.

And who’s to say it isn’t a way of protesting against the unscrupulous people who leave their trash bags abandoned, waiting for the truck to come and pick them up, simply because they don’t have a trash bin in front of their homes or don’t want to pay for the service. Surely, if someone could see them committing their misdeed, they would have the same annoyed expression.

In fact, seeing the short grass in that area might be the result of this artist’s silent protest, so that it doesn’t encroach on his territory; otherwise, passersby wouldn’t be able to see it when they walk by.

This mural is located in the San José neighborhood of Temperley, in the Province of Buenos Aires, and although it bears no date or artist’s signature, I imagine it’s been there for quite some time, as the wear and tear on the paint gives us an idea of how long it’s been there.

And while it may simply be the result of making use of an empty space between the two letterings on either side of this drawing, I believe that each of the theories presented could be valid, depending on how each person interprets it.
Spanish
Caminando por un parque un poco más retirado de la casa, al que no llegaba porque siempre me quedaba en el más cercano, me encontré en toda una esquina, la pintura de figura masculina con cara de pocos amigos, a quien bauticé "el hombre reactivo".

La expresión de su rostro es bastante molesta, saliendo de entre dos palabras escritas de tal manera que se hacen ilegibles, pero que puede que signifique una protesta en contra de los graffittis hechos sin sentido, comprometiendo el arte de quienes se enfocan en embellecer los espacios públicos.

También pudiera interpretarse como esos artistas no reconocidos que se abren espacios en la ciudad, a través de sus pinturas, sin lograr un reconocimiento ni monetario ni meritorio.

Y quien quita que sea una manera de protestar ante las personas sin escrúpulos que dejan abandonadas sus bolsas de basura, esperando que el camión pase a retirarlas, solo por no tener un contenedor al frente de sus casas, o no querer pagar por el servicio. De seguro, si alguien pudiera verlos mientras cometen su fechoría, tendría la misma expresión de molestia.

Inclusive, al ver el pasto corto en esa zona, puede que sea efecto de la protesta silenciosa de parte de este personaje, para que no ocupe su territorio, pues de lo contrario, los transeúntes no podrán verlo cuando pasen por los alrededores.

Este mural está ubicado en el barrio San José de Temperley, en la Provincia de Buenos Aires, y aunque no tiene fecha de realización ni firma del autor, me imagino que tiene tiempo ahí, pues el desgaste de la pintura puede darnos la idea de cuanto tiempo lleva ahí.

Y aunque quizás solo sea producto de aprovechar un espacio vacío entre los dos lettering que están a cada lado de este dibujo, considero que cada una de las teorías expuestas puede ser válida, dependiendo de la interpretación que cada quien le de.
Foto/Photo by:
Banner de portada: Cortesía de
Edición/Edited by using canva
Translated and formatted with Deepl