Ninguna consecuencia en este mundo causa a mí más consecuencia que la consecuencia que tu imagen percibida por mis ojos produce en mi pobre corazón.
Cumpliré mis ganas para así hacerme tuyo entero. Mi cuerpo desea entregarse en ardentía a las tuyas psicopatías, y ya es la mía consecuencia de extremaunción.
¡Mujer mala! Te azuza hacia este afán que sentimos. No lo sé si sé si sientes. Percibas tú la consecuencia que causas en mí. Entrégate a mi deseo de que tú me deseas, mismo que eso sea solamente una consecuencia ilusoria de mis ganas imbéciles.
¡Mujer mala! Tu imperfección cabe totalmente en la lógica de las faltas que busco. Tal es la consecuencia que deseo sentir, consecuencia en mí que son raspahíles.
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