Tercer día.
Buenos días señoras y señores,
Dije, en mi primer día, que iba a escribir a diario. Es una ilusión, lo siento, escribiré cuando pueda y me apetezca.
Como saben, termino de trabajar a la una de la tarde. A las nueve de la mañana comienzo, soy administrativa.
A veces, como hoy, la cosa está más tranquila, otras, a principios de mes, ni siquiera estoy en la oficina: tengo que llevar papeles a Marbella y Málaga capital, procuro hacerlo en dos días, ya que el coche que uso no es el de la empresa sino el mío y solo me pagan la gasolina, no los gastos de aceite, no si me pusieran una multa, no si tengo un accidente…
Como pueden ver en mi perfil, estoy licenciada en Filología Inglesa, con el C.A.P. (Certificado de Adaptación Pedagógica) realizado, entre otros cursos, y soy consciente de que una de las cosas que me podría sacar de la precariedad sería aprobar las oposiciones para ser profesora de secundaria, pero me cuesta tanto dedicarle las tres o cuatro horas diarias necesarias. Esta es mi cruz, la losa que no me deja levantar la cabeza, la barrera a superar para poder imaginarme sin tener que preocuparme, ya de por vida, de si voy a acabar durmiendo junto a un cajero automático, a las puertas de una entidad bancaria, cubierta de cartones, pobre… para poder imaginarme, digo, pudiendo pagar por lo menos un alquiler, si no una hipoteca, sola o acompañada, que con el sueldo de un docente, con su plaza ganada claro, no un interino, bien se puede; para poder imaginarme, repito, dando clases, lo cual he podido comprobar, muy levemente, en colegios concertados, que desgasta mucho… y teniendo medio día –y todo el verano, etc.- a mi disposición para, durante mi primer curso, escribir un libro autobiográfico, para que, durante mi segundo curso, tenga ahorrado lo suficiente para poder hacerle las fotocopias necesarias y poder enviarlo a todas las editoriales y concursos de nuestro país y parte del extranjero, para que me den su opinión y tentar así a la suerte y convertirme en la Rowling española… y no como ahora, que la única suerte que puedo tentar, aparte de lo de las malditas oposiciones, es la de los viernes con el cupón.”