(El superior) Para subvenir a las necesidades de los que tiene bajo de su gobierno, ¿de qué otro medio se podrá valer, sino es de la oración? Créame que hará más por este medio, que por ningún otro. Jesucristo, que es el único a quien debe imitar, no se contentó con emplear por nuestro bien sus sermones, sus fatigas, sus ayunos, su sangre y su misma vida, sino que a todo esto agregó la oración, no por necesidad que de ella tuviese, sino para enseñar a los superiores a hacer lo mismo, tanto por sí, como por aquellos a quienes con su ejemplo deben guiar a la gloria.
Tomado del Diario de Máximas, sentencias y dichos memorables de S. Vicente de Paul, Fundador de la congregación de la Misión, y de las hijas de la Caridad. Sacado de su vida escrita por Monseñor Ludovico Abelli, obispo de Rodez. Barcelona. 1834.