Cuaresma significa "cuarenta" y se aplica a los 40 días y 40 noches vividos, por Jesucristo en el Desierto, a donde fue conducido por el Espíritu Santo y donde estuvo plenamente dedicado a la oración y a la penitencia, en total separación del mundo
Podemos así entender que el número "40" es pues un número simbólico que se refiere a la víspera de la preparación espiritual para algo importantísimo como lo es la Pascua.
La Cuaresma o Cuarentena empieza el miércoles de ceniza hasta el Domingo de Ramos.
En los primeros tiempos la Cuaresma era un período de preparación al Bautismo, la cual se celebra en la noche de Pascua. El ser bautizado es la entrega genuina para hacer la voluntad de Dios.
El Miércoles de Ceniza se nos dice: "Convertíos y creed en el Evangelio". La Cuaresma es pues, un tiempo de conversión, es el cambio del hombre viejo al hombre nuevo.
El hombre viejo es el que vive a espaldas de la Ley de Dios y del Evangelio y el hombre nuevo, es el que sigue al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a su santa palabra.
El Miércoles de Ceniza es día de:
“Orar como Dios manda”
“Ayunar y perfumaos…”
“Hacer limosna con humildad y amor”
“Hacer la justicia para no ser vistos” (Mt 6, 1-6.16-18):
El ayuno es signo de que tú:
Quieres "ayunar de pecados"
Te solidarizas con los hambrientos
Prefieres el pan de la Palabra
Para pedir que Dios Padre cambie tu corazón.
Si los creyentes de este país cambian, todo el país hará el cambio. La Cuaresma ayuda a cambiar la sociedad.
El modelo del cambio está en el Evangelio, la Palabra de Dios. Cuaresma es un tiempo favorable para el anuncio y la escucha de la Palabra.
Jesús decía: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de mi Padre".