Intruso
Plink, plink, plink…
Vienes, ruido tormentoso
para recordarme que así cierre
mis ojos, no podré conciliar el sueño.
Suenas así como a infierno.
Pesas.
Quemas.
Torturas.
Traes un eco que arrastro
en estas cadenas que me cuelgan.
Plink, plink, plink...
Impetuoso y obstinado eres
¡Deja de penetrar en mi cabeza!
Odio verte vanagloriándote de tus logros,
de las barreras que construiste
entre el sueño y mi persona.
Plink, plink, plink…
¿Por qué no puedes sonar como
campanas de catedral?
Ese sonido, aunque lúgubre,
me gusta mucho más.
Pesas.
Quemas.
Torturas.
Suéltame del encierro,
aleja tus ecos,
¡Deja de gotear,
grifo del infierno!
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