Anoche dormida pude estar cerca de ti otra vez, los recuerdos de aquel día en que te fuiste volvieron una vez más a mi mente, ver tu rostro por última vez fue mi desolación, observar tus ojos, tu mejilla, tus labios, para que cuando cierre mis ojos pueda recordarte tal cual eras, para que esa imagen no se borre jamás, yo sé que sabes todo lo que me está sucediendo en estos momentos, y más aún sé que tu me estas apoyando.
Papi, cuanto te extraño, pasan los años y yo aún pienso encontrarte en tu casa sentado en tu mecedora leyendo tu periódico, mirando a tu alrededor, observando lo que puedes hacer, ayer miraba tu foto y es aquel rostro tal cual yo tengo y tendré siempre en mi memoria, tú me enseñaste muchas cosas que en la vida debía afrontar, pero jamás me enseñaste a saber lo que es estar sin ti.
Las calles que antes nos separaban ahora se convirtieron en kilómetros, millas una eternidad, las flores que adornan tu tumba, duran poco por el tiempo, el sol y la lluvia las marchitan, pero mi recuerdo y mi amor estarán ahí intactos con el tiempo, no habrá jamás nadie que lo pueda destruir, el amor verdadero crece y florece por siempre, te amo papito y extraño no poder abrazarte y decirte cuanto te quiero, me haces falta, mucha falta.
Me cuesta mucho aceptar tu marcha, fuiste un padre maravilloso, al que ame con todo mi corazón y estoy consciente de que esta despedida es momentánea y por ello te pido que donde quiera que este me mande mucha fortaleza para continuar con mi vida. Te amo mucho viejo y de desde ese lugar donde me miras se que estas feliz.