En el último año del preescolar es cuando los niños se enfrentan a mayores retos en su aprendizaje. Uno de estos momentos es su primera exposición frente a su aula. Aquí es donde maestras y papás también deben poner mucho de su parte.
Hablar entre ellos mientras juegan y corren es parte de la naturaleza de los niños. Pero cuando tienen que enfrentar un público es muy diferente. A esta edad ya se tiene más conciencia sobre lo que está sucediendo y sobre lo que se espera de él. Entonces los nervios aparecen, la voz tiembla o se apaga y luego el silencio....y el llanto.
Esto no tiene por que suceder así. Para que la primera exposición de tu hijo sea una bonita experiencia es recomendable primero conversar con la maestra sobre cuál será la metodología que se usará y cómo podemos colaborar desde casa.
Nadie nace sabiendo, es una de las primeras pautas que debemos tener en cuenta. Lo segundo es que su aprendizaje dependerá también de la personalidad del niño; unos la tendrán más fácil que otros.
Desarrollar la habilidad oral de tu hijo es un proceso en el que la exposición en público es solo una etapa. Pero siempre que los niños hacen algo por primera vez, la presencia y el acompañamiento de los papás es vital para darle seguridad y permitirle darse cuenta poco a poco de que no es nada complicado.
Para las primeras exposiciones, la maestra permitirá que el niño elija sobre qué quiere exponer, de acuerdo al tema que se esté trabajando en el aula: animales domésticos, medios de transporte, frutas, planetas o el trabajo de papá. De esta manera, el niño lo sentirá más como una decisión suya y no como una imposición.
La exposición debe ser sencilla, de no más de cincuenta palabras o para tener una mejor idea.
Prepárale una información muy básica en el papel con palabras sencillas, sin términos técnicos ni oraciones elaboradas; directo y preciso. Puedes pedirle a tu hijo que te indique alguna cosa en especial que le guste del objeto o la persona de la que se habla para incluirlo en la exposición, así él se sentirá más identificado al haber participado en su creación.
Luego, invítale a que repita contigo el texto, frase por frase y con calma. Ve soltándolo poco a poco hasta que él lo diga todo completo; ¡te sorprenderá lo rápido que lo aprende!
En el preescolar se suele pedir que los niños traigan un peluche, un muñeco o alguna imagen de lo que están exponiendo para que sirva como apoyo. Sería mejor empezar por saber qué hay en casa para luego elegir sobre qué exponer.
Aliéntalo siempre, felicítalo por cada avance que logre, asegúrale que lo hará muy bien. Un truco para darle más tranquilidad es mostrarle que estás colocando el papel con la exposición en el bolsillo de su mochila, por si la maestra quiere ayudarle. Otro podría ser el recitar juntos la exposición cantando, con voz enojada, de payaso, etcétera. Así aliviarás la tensión o ansiedad que pudiera sentir.
Llegando al preescolar, prueba si desea repasar la exposición una vez más, pero no insistas si no quiere. No olvides colocar en su mochila el peluche o lo que haya elegido para llevar.
Al final del día, conversa con él con naturalidad y de manera casual sobre cómo le fue en su exposición, comenta su repuesta, felicítale si lo hizo bien y dale ánimos si te cuenta que no se sintió a gusto, se olvidó o lloró. Consúltale también a la maestra y averigua si hay algo que reforzar.
Mi experiencia con mi hijo, que mañana martes tendrá su primera exposición.
Al principio fue difícil la decisión para elegir el animal, luego de por fin escoger se le ocurre exponer sobre el OSO PARDO.
Luego me toco como madre investigar un poco sobre este animal, el cual debía tomar lo mas sencillo para que el se sintiera cómodo.
Al terminar de dibujar el oso en su lamina, empezó lo que no me esperaba. Mi hijo se quedo sin palabras, no se movía, no queria decir nada y solo era un ensayo para conocer que sabia el sobre este animal.
Mi hijo no queria nada, solo lloraba. Sus hermanos lo orientaban pero el estaba negado absolutamente. Me senti frustrada sin saber que hacer.
Y se me ocurre decirle, respira profundo, toma un poco de agua y ve al cuarto a pensar y recordar que conoces tu de este animal, lo deje solo
luego solo lloraba, negado hacer esto decia que no queria, que no le gustaba la lamina, el animal y cuanta cosa negativa sobre este tema.
Lo llamo y le digo pero porque no te gusta la lamina? eso me hace sentir mal a mi, por que fui yo quien te la hizo y los dos la pintamos como tu querías
Eso no tiene algún valor para ti? y solo movía sus hombros en expresión de no saber...
Después de hablar con el, le pido que me pregunto: donde te gustaría practicar esta exposición? me dice: en tu cuarto tu y yo solos, le digo pero acuérdate que en la escuela va estar presente la maestra y tus amigos, se me queda viendo y me dice podemos colocar los peluches de fredmary en la cama... bueno en realidad fue una buena idea.
Después de tanto hablar logre que dijera tres veces lo que debía decir en la lamina, pero debemos seguir practicando el día de hoy y correr con suerte que mañana los nervios no lo opaquen y que sea un niño muy fluido en su primera exposición...