Me he subido en un tren
camino de algún sitio
en ninguna parte
con el fin de perderme
y encontrarte por el camino.
No estoy del todo bien
aunque no termino de ponerme mal
tal vez tanta aspirina y ron
han acabado de terminar
-sin haber empezado nunca-
conmigo.
Un poquito como tú.
¿Qué tendrán las ciudades con río?
Hace (mal) tiempo
que no sueño contigo
y me despierto entre mis propios gritos,
con la boca seca,
aunque vacía de todo aquello
que me hubiera encantado discutir contigo.
A mi máquina de escribir
se le han caído las teclas
que hacen falta para escribir tu nombre
y no para de llorar.
Tengo tatuajes con forma de cicatrices
y mil lunares deprimidos
desde que salí por esa puerta
sabiendo que nunca volvería a entrar.
Ya he dejado de leer
y cada vez escribo menos,
casi como si nunca te hubiese conocido.