Sueño imposible...
Cada despertar al abrir los ojos me imagino un mundo sin guerras, donde los países resuelven sus problemas internos con la magia de la democracia y sólo sus habitantes tienen el poder de decidir.
Que maravilloso sería que en vez de portaaviones destructores con misiles, se enviaran aviones y barcos cargados de alimentos y vestidos para los pobres del mundo. Que fantástico sería que en vez de ejércitos armados con fusiles, se enviaran doctores cargados de medicinas para aliviar a los enfermos que no tienen acceso a la salud. Que grande sería que en vez de bases militares, se construyeran hospitales y escuelas en todos los pueblos. Que alegría sería que los líderes del mundo se unieran para iniciar la gran cruzada para acabar la pobreza.
Pero qué difícil es...
que las grandes potencias permitan la autodeterminación de los pueblos y que los presupuestos de guerra se utilicen para erradicar el hambre en el mundo.
La verdad es que no entiendo...
cómo existen personas que hablan tan ligeramente de invasiones a países sin pensar o valorar las muertes, heridos y el dolor que eso causará. ¿No basta con ver las naciones que han vivido las guerras?, ¿no es suficiente con haber sufrido la primera y la segunda guerra mundial? ¿Es que nada hemos aprendido de la historia?
¿Por qué no nos unimos?...
Los deportes son un ejemplo de convivencia en paz. Veamos un partido de fútbol hasta el final y observarás como ganadores y perdedores intercambian franelas, o de tennis, que al finalizar el juego los protagonistas se dan la mano.
Y si no pueden vivir sin guerras...
que asuman las guerras contra las drogas, contra la delicuencia, contra el hambre, contra el analfabetismo... tantas luchas que se requieren librar por verdaderas y buenas causas; sin embargo, prefieren invertir todo su esfuerzo y dinero en las armas destructivas y la muerte.
La fuerza es cada vez mayor...
Pero antes...
debemos descubrir en nuestros corazones la paz interior y el amor en su más sublime expresión.

*Sólo con Dios se hará posible el sueño de la paz mundial.*