Mi ojo en la pared está,
¿será el mío?, o el de alguien más.
podría ser de la pared marrón,
mas bien me marchó a buscar otro ojo mejor.
En la mandarina uno halló,
por largo tiempo me quedo mirando...
Nadie viene a reclamarlo,
lo cortó y lo pongó en mi hueco rosado.
Sin embargo, la mandarina se enfada,
así que le muestro el ojo que en la pared estaba.
Lo canjeamos con la caja,
por un dibujo de una flor morada,
la mandarina se lleva la mirada incrustada,
en donde le hacía falta.