Un ser salió,
de una alcantarilla que sola se abrió,
no es un insecto volador,
tampoco es un ladrón.
Empieza a caminar,
no tiene miedo de que lo vayan a pisar,
busca un vaso para descansar
y mientras duerme, yo la puedo observar.
Es la lluvia,
salió de las cañerías con premura,
seguramente había mucha basura,
que dañaba su azul de Prusia.
Cuando despierta,
me voy, no quiero que me vea,
eso sí, sigo sus pasos
ella va, hacia los arbustos cercanos.
La lluvia quiere vivir en la tierra,
no en la basura que la alcantarilla lleva,
es que, a nadie le gustan los desechos,
por eso ten cuidado a donde tiras los que tienes en tu aposento.
Créditos Margarita Palomino