Los fantasmas han llegado, a un lugar de picos altos, entre ellos van pasando, eso sí, sin hacer daño, porque bien saben, que podemos estar, sin lastimar el ambiente que nos está hospedando.
Un día se llenande amor, así que van tiñendo todo de otro color, las montañas verde ya no son, ahora llevan una roja coloración, que seguramente, es sinónimo de amor.
Ante tanta belleza, deciden generar otra proesa, montañas cortan y hacen fresas, que ahora a la tierra adornan con su belleza, con su rojo, rojo fresa.
Créditos Margarita Palomino