Cuando la sombrilla se abre,
es porque calor hace.
Y, ¿cuándo se cierra?
es porque viene la noche fresca.
Estas fueron las palabras de las pecas de mi cara, siempre hablan, algunas veces en voz muy alta. Ellas siempre han sido rebeldes, por eso se ven verdes, son exóticas, extrañas, más de uno envidiaría las pecas color esperanza.
Antes vivían en un frasco, desde ahí saludaban a los extraños, cuando encontraron un cutis claro, saltaron y sobre este se montaron. Algunas veces llega una roja peca, pero se marcha cuando un cabello por la zona pasea, se prende de la fibra gruesa y se cuelga, como Tarzán en la selva.
En la noche, las pecas verdes sobre la boca se paran y saltan hacía en suéter que sostiene la fachada, ahí reposan, descansan y se quedan dormidas hasta que de nuevo se abre la sombrilla que permanecía cerrada. Esta es la señal para regresar a casa, una cara blanca, que sonríe cuando ve llegar a sus pecas verde esperanza.
Copyright © 2020 Margarita Palomino
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