Y ahí se encontraba él, con su sonrisa encantadora jugando a ser mi amigo y sólo lograba sacarme un par de risas cada día, acostumbrándome a su elocuente forma de ser y neurótica personalidad rompedora de corazones, atrayente de mujeres necesitadas de cariño pero nada de pescar un amor verdadero, nada de sentir una conexión de verdad de esas que te enloquecen y te hacen cometer locuras por amor. Era totalmente diferente a mi pero con una forma de pensar idéntica a la mía, era como pólvora explotando mi mente con fantasías imposibles, carcomiendo mi espíritu y mi alma, encendiendo el fuego de un infierno que tenia congelado. Soñaba de dia, de noche y despierta quedándome ilesa perdida en mis pensamientos, él hacia que me retara a mi misma a caer en un vacío de emociones que decidí apagar hace mucho tiempo, un vacío en el que no quiero ahogarme de amor y desconsuelo, evitando alimentar algo que me hiciera desafiarme cada día, intentando sentirme completa en este maldito mundo de oscuridad en el que se desvanecen mis ojos cuando los cierro, repitiéndome una y otra vez todos los impedimentos que me amarran a un discapacidad desgarradora que me ha quebrado desde el primer dia pero que he intentado maquillar para evitar transmitir lastima a mis seres queridos.
Perdí la cuenta de las tantas noches que he llorado en silencio, en un silencio abrumador que derrite cada suspiro de decepción y miedo, un miedo a la vida y al tiempo, ese tiempo que corre para recordarme todo lo que me está quitando; tic tac tic tac pasan los años y estas en el mismo lugar ahogándome de sueños que se ven inalcanzables mientras estoy en mi cama tratando de mover aunque sea un dedo pero no sucede, me humillo pensando en todo lo que no soy y no puedo lograr, odiando cada parte de esta parálisis real. Una parálisis que no sólo ha marcado mi cuerpo sino mi vida y mi alma, acabando con esa mujer segura y determinada que un día fui.
No puedo creerme ilusiones de algún amor o aventura cuando pienso que nadie se fijaría en una mujer incompleta, rota, y quebrada por una vida injusta que le ha arrebatado las oportunidades, una vida que me arranco la inocencia de golpe y me dijo; tú no, tu siéntate y observa todo lo que te vas a perder, y así me ató de manos y piernas para que no huyera a ninguna parte. Tengo tanto miedo que ya no logro esconderlo con una sonrisa, se me está apagando la esperanza, por más que lo intente y me esfuerce vuelvo al maldito circulo vicioso de todas mis imposibilidades sin soluciones certeras, sólo momentáneas y confusas.
Como puedo fijarme en alguien cuando deseo desde lo más profundo de mi ser que sea feliz y conmigo solo seria desgracia y sufrimiento, me niego rotundamente a creer en lo imposible, a creer en que alguien se fijaría en mi sin importarle mis limitaciones, lo que no es común lo desechamos a un lado porque nos gusta lo convencional y encajar; y es obvio que yo no encajo en ninguna parte. Odio decir esto pero extraño sentirme querida, extraño mi tumbao al caminar, extraño salir corriendo cuando las cosas se ponían mal, extraño bailar como si no existiera el tiempo, extraño mi innata sensualidad, mi determinada capacidad de hacer todo lo que yo quería, extraño hacer el amor como una maldita loca salvaje y sedienta de placer, extraño mi privacidad y mi vida, y no encuentro la manera de sentirme mejor conmigo misma, no encuentro las estrategias para hacer todo más fácil, mas independiente y más feliz. Tengo demasiado miedo corriendo por mis venas mientras estoy estática viendo como todos cumplen sus sueños, tengo demasiado miedo de seguir soportando y aguardando un milagro que no llega, y que me desespera y frustra, tengo miedo de vivir toda mi vida así, tengo miedo de no avanzar y pudrirme lentamente en esta desesperación que oculto para evitar las miradas de compasión que me persiguen a todos lados. No sé qué hacer, no sé qué clase de ayuda necesito, no puedo seguir auto flagelándome y fingir que no pasa nada, cuando en realidad en mi alma he vivido el infierno más largo de mi vida.
Te necesito tanto y no hablo de Pedro hablo de esa persona que una vez me escucho en silencio y entendió cada pedazo de mi ser pero que lamentablemente le transmití tanto miedo que termino huyendo, le abrí un pequeño fragmento de una bóveda que ha estado cerrada por tanto tiempo, pero fue demasiada oscuridad para tan poquita luz, pensé que mi infierno no era tan desgarrador porqué me termine acostumbrando, pero resulta que sí y que no cualquiera entra a un infierno y menos por mí. Necesité de sus alas para poder huir y resulto que se fue caminando sin mí, no se trata de un pasatiempo, o una aventura nada mas, se trata de lo que me transmitía con miradas mudas de esas que hablan más que las palabras, sólo quería su lealtad pero resulto más importante sus encuentros banales que una sincera amistad. Pero lo acepte; así tal cual hasta que la traición me llevó al filo de una oscuridad inminente y desperté de golpe inundándome de lágrimas por no tener los pies sobre la tierra, porque sabía que me estrellaría y aún así le aposte a él. Mientras yo estaba descubriendo universos alejándome de su luna, esa luna que se ha robado miradas desde lo lejos, él se quedaba en su obvio y complaciente silencio perpetuo. Espero que entienda mis excusas razones de por qué huí sin permitirme intentar equivocarme, porque si de algo estoy segura es que los para siempre terminan en los jamás y nunca, y jamás y nunca quería involucrarme para siempre.
Desahogándome con cada palabra,
desde lo mas profundo de mi corazón
espero que me entiendan.