Al hablar del primer hombre, la imaginación cristiana nos remite enseguida a Adam (Adán), que en hebreo (pero sobre todo en la Cabalá) significa y es tenido como el hombre original.
Es fácil burlarse de esta afirmación de las Escrituras, de la Torá. Se puede argumentar que miles de años antes de que se escribiera el Antiguo Testamento, ya el primer “hombre” caminaba erguido por las llanuras del Olduvai, en África.
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Curiosamente, el fósil más antiguo reconocido como homínido, como pre-humano, no es varón sino hembra.
Se trata de un ejemplar de australopitecus y ha sido bautizado como Lucy, así que en la versión de los arqueólogos y antropólogos (ahora llamados “paleoantropólogos”), ella es el equivalente de Eva, y sería anterior a Adán. Hasta que encontremos un fósil varón más antiguo que ella.
Lucy luciría más o menos como muestra la foto. La suerte de Lucy es que se encontró su esqueleto, aunque han aparecido mandíbulas humanas aisladas en Etiopía, que datan de hace unos 2.8 millones de años. Cada nuevo hallazgo implica una corrección de la teoría, es una de las ventajas que tiene la ciencia.
¿Apareció el primer hombre en Israel y no en África?
Un hallazgo que ha estremecido las redes ocurrió cerca del Monte Carmelo, en Israel. Allí se encontró otra mandíbula humana en la Cueva de Misliya. Esa mandíbula y otros restos tendrían una antigüedad de entre 174.000 y 188.000 años según la revista Science.
No han faltado fanáticos mesiánicos que señalan que este hallazgo en la Cueva de Misliya es una prueba de lo que dicen las Escrituras, que el primer hombre (Adam), nació (fue creado) en Israel.
Los grandes cabalistas dialogan con la ciencia, y no son fanáticos que estén cerrados a los avances científicos. Los descubrimientos de la ciencia van apareciendo, según un maravilloso análisis de Aryeh Kaplan, en el momento en que la Humanidad está preparada para recibirlos, de manera que ciencia y Cábala no son opuestos, sino que tienen juegos de lenguaje diferentes, que pueden armarse como síntesis mediante el trabajo interdisciplinario y el estudio.
La interpretación del hallazgo en Israel, a nivel de ciencia, es convincente para la Cabalá. Quiere decir que los primeros homínidos salieron fuera de África unos 50.000 años antes de lo que se pensaba. Así de simple, nada que ver con las teorías mesiánicas de que este tipo de homínidos son el verdadero Adán, y que aparecieron primero en Israel.
Quién era Adán según la Cabalá
Para la Cabalá, Adam significa el Hombre Original, el primer hombre que tuvo conciencia de que lo era y de que vivía en un entorno vivo, creado. Este Adam de la Cabalá también tuvo conciencia de que existía algo detrás de la realidad, tal vez arriba en las estrellas, algo que movía el universo que le rodeaba.
Esa misma sensación seguimos teniéndola hoy en día, cuando “despertamos” al cosmos, cuando tenemos una revelación de que somos un punto insignificante en medio de la vasta creación y el Universo.
Por eso, el calendario hebreo cuenta los años (5.778) desde el nacimiento de Adam, sumando las generaciones luego de él, así como otra parte de la Humanidad puede emplear un calendario a partir del año de nacimiento de Jesucristo (2.018), que los cabalistas llaman EC (era común).
Lo que dice la Torá, la Biblia
Y finalmente, lo que prometimos en el título del post: ¿quiénes eran esos seres que Dios creó antes de Adam? ¿Quién era Lilith?
La existencia de humanos antes de Adam se justifica, según cierta lectura cabalística, a partir de la propia Torá, en Bereshit (Génesis) 1:27-28:
“Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.…”
Como vemos, esta creación es plural, se crea al hombre y a la mujer simultáneamente, y no por separado, como dicen los versículos muy posteriores a éste, Bereshit (Génesis) 2:7-8:
"Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente. Y plantó el Señor Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado."
Este Adam es el que conocemos, el que nos es más familiar, el que se sintió solo, el que pidió compañía y fue cubierto por un profundo sueño para poder sacarle una costilla y crear a Eva, la que luego lo perdería con la tentación del Árbol del conocimiento del Bien y del Mal.
Los cabalistas creen que el mundo fue creado mediante el sonido de las letras del aleph bet, en el momento en que Dios las pronunció. De esa manera, si varios versículos antes Dios pronunció palabras para la creación del hombre, en ese momento se creó un hombre, y una mujer, anteriores a Adam y a Eva. ¿Quiénes eran?
Para matizar, algunos cabalistas podrían decir que se trata del mismo Adam, mencionado en una especie de flash back cinematográfico de la Biblia. Eso podría convencernos, pero, ¿quién era esa mujer? No hay manera de que sea Eva, los detalles de su creación a partir de la costilla de Adam son muy precisos. Y además se les ordenó multiplicarse, diseminarse por todo el mundo.
Algunas interpretaciones cabalísticas sostienen que esa primera esposa de Adam fue una especie de ensayo fallido, que fue creada junto con él y luego expulsada del Gar Eden (Jardín del Edén), para dar paso a una versión “mejorada” (up graded) que sería Eva.
Esa extraña mujer, que aparece en el Bereshit sin nombre, es Lilith (לִילִית).
Lilith es mencionada en el Talmud Babilónico (entre los siglos III y V de la EC), como un demonio nocturno, que de alguna manera forma parte del folclore hebreo.
La única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14:
פגשו ציים את־איים ושעיר על־רעהו יקרא אך־שם הרגיעה לילית ומצאה לה מנוח
En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso».
Lilith, quien es representada a veces como una hermosa rubia o una pelirroja, sobrevuela en las noches en busca de hombres descuidados, para poseerlos sexualmente y generar monstruos (los lilim), con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (polución nocturna).
Por eso, los hombres justos deben rezar antes de dormir, para que su alma no sea tentada por el demonio de Lilith, y al despertarse, deben lavarse las manos antes de rezar, porque pueden haber tenido contactos impuros durante el viaje astral del sueño.
Lilith roba bebés en las madrugadas, para compensar los que no pudo tener con Adam. Lilith puede chuparles la sangre, es la madre de todos los vampiros. Una leyenda dice que ella fue la que vampirizó al Conde Drácula en Transilvania.
Una versión feminista señala que Lilith era más inteligente que Adam, que tenía más sabiduría y era más fuerte. La Iglesia (hebrea y cristiana) habrían sacado su nombre de la Biblia porque resultaba muy incómoda, una teoría de conspiración similar a la de El Código Da Vinci sobre la condición de María Magdalena como esposa de Jesús y madre de una descendencia directa de ambos que todavía viviría y estaría oculta en algún lugar del mundo esperando el momento propicio para no sabemos exactamente qué.
Bien, aquí culmina este post, que es una mezcla de Cabalá y guión de cine.
Lo que sí puedo decirles es que algunos cabalistas prohíben incluso que se la mencione, y que han expandido este miedo a muchas madres judías, que se aterran en las noches con la posibilidad de que el monstruo se acerque a la cuna y les robe al fruto de su vientre, o que lo devore.
La escuela en la que estudié Cabalá diría que se trata de alegorías, sobre las fuerzas positivas y negativas que conviven en el ser humano. Serían luces, estados del espíritu, miedos, subidas y bajadas, que no necesariamente poseen tan temible concreción material.
También pueden ser vistas como imágenes de la mitología y el inconsciente colectivo, del miedo a la oscuridad, y al riesgo de que alguna fiera, una loba por ejemplo, entrara una noche a la cueva donde reposaba la tribu ancestral y devorara o raptara a los bebés.
Curiosamente, lo que sí existe en varias tradiciones cabalísticas, fundamentalmente en los muy razonados y sólidos textos de Aryeh Kaplan, es la idea de que hubo varias creaciones, varios universos, antes del que conocemos.
Tal vez, en ese universo paralelo, previo al nuestro, fue donde vivió Lilith. Lo terrible es que realmente pueda traspasar el umbral, el portal, desde ese universo oscuro adonde fue confinada, para venir a tentarnos en las noches, a robar a nuestros hijos o a vampirizarlos.
Óscar Reyes-Matute
(Samuel Ibn Motot / שמואל אבן מתת)
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