Cuando somos pequeños pensamos en ser grandes y soñamos con ser bailarinas, astronautas y cualquier cosa que se nos ocurra. No hay límites.
Cuando somos un poquito más grandes nos muestran las opciones, nos dicen que hay médicos, abogados, también arquitectos y todo se convierte en un juego donde te muestran las cartas.
Cuando llega la pubertad no pensamos en nada más que en los amoríos, que para entonces parecen la gran cosa y tan solo queremos crecer para irnos de casa, soñando con libertad.
Cuando estas en la universidad piensas en graduarte deprisa y establecerte económicamente, quizás para poder viajar o llevar a cabo otros proyectos.
Una vez alcanzas la libertad económica te das cuenta que estas demasiado ocupado con el trabajo y tan solo piensas en las vacaciones.
Así se nos va la vida… Pensando.