Una mirada que cautiva,
unos besos que hechizan.
Eres tú el dueño de mis risas,
el que me desespera, y alienta,
el señor de mis tormentas.
Mis días son de colores porque tú los llenas de amores.
Mi sonrisa solo expide felicidad por todo el amor que tú me das.
Mis manos solo quieren tocarte para sentirte que eres de verdad,
y es que eres toda una realidad.
Alguna vez llegue a dudar del amor, pero tu hiciste que me amoldara a este son.
Entre risas, bailes, alegrías,
tomados de las manos todo parece melodía.
Allí estoy yo contemplándote, y los latidos de mi corazón delatándome.
Me toco el pecho con una mano para que mi corazón no se salga, pero no hay excusa que valga.
Mis latidos son tuyos desde que se escuchaban como un susurro.
Ahora son como tambores que tocan la marcha nupcial de estos amores.
Mi amor por ti es como un relámpago en la sabana,
que parte cualquier obstáculo entre miles de flamas.
No cabe duda que mi corazón te pertenece como las estrellas a la noche entre tantos dones.