Mi experiencia haciendo el Trabajo De Grado
Decidí asesorarme con un profesional externamente a la universidad ya que tenía el palpito de que el tutor asignado por la universidad iba a ser un mediocre que no me prestaría atención, y claro que estuve en lo correcto. Nada le debo a mi tutora, nunca estuvo pendiente de si necesitaba ayuda o de darme algún tipo de asesoría, todo lo contrario, en una oportunidad sentí que hasta intentó sabotear mi trabajo.
Apartando ese trago amargo con esa individua, tuve la suerte de tener una increíble asesora, que estuvo conmigo en las buenas y en las no tan buenas. Semejante profesional que puedo aplaudir de pie por el gran conocimiento que posee y las ganas que tiene de siempre ayudar.
No pagué para que me hiciera nada, pagué para que me asesorara en la realización de mi trabajo y fue increíble. Todo el mar de conocimientos que adquieres en la realización del mismo es de otro nivel, maduras mucho como estudiante.
Del papel a la ponencia
Llegó ese gran día de exponer todo el trabajo que había realizado durante tres largos meses, a diferencia de la gran mayoría siempre se me han dado bien las exposiciones y nunca estuve nerviosa por eso. En cambio, sí lo estaba por las preguntas que me pudiera hacer el jurado examinador y mi terrible angustia era el no poder responder algo y quedarme en blanco.
Allí estaba yo, con mis mejores galas, con familiares y amigos que se apersonaron para apoyarme, mi presentación comenzó tarde por problemas de logística con la empresa encargada de montar los equipos para las exposiciones que es propiedad de la universidad, eso me puso algo ansiosa, pero nada de qué preocuparme. El jurado por el contrario que ya había llegado si estaba algo desesperado porque comenzara todo.
Cuando al fin llegaron los chicos de los equipos les doy mi dispositivo de almacenamiento para que se reproduzcan las diapositivas, a lo que su laptop comienza a arrojar un error y veo como oprime el botón de reparar, y le pido que pase todas las diapositivas para verificar que todo estuviera bien, a lo que pasó las primeras 10 bien, pero de allí en adelante lo hizo muy rápido confiando que todo estaba bien.
Comencé a exponer y cuando iba en la diapositiva 15 quedo perpleja al ver que ciertos cuadros no estaban, paso a la siguiente pantalla y se borraron muchísimas cosas.
Casi muero de los nervios, pero debía ingeniármelas en cuestión de segundos para no estropear mi exposición ya que por lo menos unas 4 diapositivas de las 46 que eran estaban estropeadas. Como me las sabía de memoria comencé a decirlas y describirlas, era obvio que el jurado se había dado cuenta, pero eso no me iba a detener.
Concluí mi presentación y me abrí a la ronda de preguntas sabiendo que tenía a tres jurados que no había que subestimar y así fue. Dos de ellos fueron implacables, solo uno me hizo cerca de 7 preguntas absurdas, el otro jurado solo hizo 5 y la que menos me preocupaba pregunto unas 2 veces.
Tuve muchos contratiempos, pero aun así lo logré.
Esto fue una gran lección de vida para mí.
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