Llevaba puesto un conjunto de dos piezas, donde la falda tenía una abertura de lado que te invitaba a seguir mirando y la parte de arriba hacía que se marcaran sus pechos perfectamente.
Leticia se dio cuenta de todo y con su pie comienza a acariciarle la pierna a Roberto por debajo de la mesa. Así va jugueteando de arriba hacia abajo mientras se ríe mordiéndose los labios y rizando un mechón de su pelo con su dedo.
Roberto comienza a acelerarse y pide la cuenta rápidamente. Ella solo se reía pícaramente, sabía muy bien como enloquecer a un hombre y lo estaba logrando perfectamente.
Llegan a la casa de Roberto y Leticia le dice que le tiene un regalo y que debe estirar su brazo, abrir la mano y cerrar los ojos. Así lo hizo, y sintió como algo ligero se posó en la palma de su mano.
Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que era la panty de Leticia.
Ella lo mira fijamente a los ojos mientras comienza a tocar todo su cuerpo lentamente con sus manos y se comienza a desvestir.
Él estaba atontado ante el cuerpo de diosa griega que tenia aquella mujer.
Leticia toma el control de la situación y le dice que se tumbe en el sofá mientras ella le baila eróticamente. Al cabo de un rato, cuando los dos ya estaban desnudos en aquel sillón, ella se posa encima de su amor como abeja que quiere el néctar de una flor.