Yacía sentada en la mesa de un centro comercial de una zona popular de Maracay, esperando a mi esposo tranquilamente, mientras tanto veía el transcurrir de las personas pasar de aquí para allá, unas comprando, otras solo viendo y otros simplemente exhortadas en un mundo distinto como yo. Tenía muchos días, quizás meses que no estaba en ese lugar puesto que estoy embarazada y el cansancio me ataca, esta vez salimos a afinar los últimos detalles que me hacían falta.
Ya era la hora del almuerzo y muchas personas se congregaron a mi alrededor en las diferentes mesas para comer, hablar o simplemente pasar el rato, yo me sentía sorprendida al ver los precios de un plato de comida en los diferentes establecimientos pues muchos ya superaban con creces lo que ganaba un trabajador ordinario mensualmente; como estaba sola y todavía debía esperar un rato más decidí observar a las personas en su cotidianidad, que sorpresa me lleve, en ese momento me sentí egoista, por estar ensimismada en mis problemas y haberme creado una burbuja en donde la vida me transcurría tranquilamente, mientras unas personas disfrutaban de sus platos de mas de un sueldo otros simplemente pedían de mesa en mesa para ver si podían obtener un poco de alimento.
Me llamó la atención un muchacho joven, que laboraba en el centro comercial, su trabajo consistía en limpiar y recoger los platos y bandejas de las mesas y llevarlos a su lugar ya fuese uno de los locales o el cajón de la basura, pero el muchacho realizaba un paso más, limpiaba y depositaba las bandejas en su lugar, pero todo las sobras de comida que iba recogiendo lo metía en bolsas que cargaba en sus bosillos y los llevaba para el cuarto de mantenimiento. Ademas de esta escena muchos niños tambien rondaban el lugar pidiendo algo que comer, el muchacho de mantenimiento les ayudaba de vez en cuando y les pasaba de lo que había recolectado para el, nose cuanto tiempo me transcurrio observando aquella critica escena, estaba ida pensando en lo terrible que el país se habia convertido, pero me exalte cuando muy cerca de mi otra persona joven tambien revisaba el cesto de la basura, lamentablemente no consiguio nada puesto que ya los otros habian hecho la limpieza previa.
Yo me he dedicado a dibujar de forma realista, empece con animales pues son mis preferidos, y luego de allí descubrí el criptoarte, algo que me entretiene mucho y se me pasan las horas sin darme cuenta, pero esta vez no pude evitar expresarme de esta forma, no había visto como ahora en cada esquina hay una persona o una familia, mujeres, hombres y niños hurgando en las bolsas de desperdicios de otros mas pudientes, ya no son los pobres animalitos de la calle con hambre que las rompen buscando algo que comer, ahora son personas.
He visto gran cantidad de niños desertando de la educación pues en sus casas no tienen que darles que comer, y me pregunto:
¿En que se ha convertido la patria de Bolívar?
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Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción - Simón Bolívar