Solo
en la inmensidad,
mezquino es mi pensamiento
al no sentirme eslabón
de nada ni nadie.
Solo,
así me toca remar,
apilo angustia al ser
alguien invisible
y desaparezco cuando
ningún eco dice mi nombre
para decirme a viva voz
detente, quédate o sigue...
Y si nadie está,
recuerdo a alguien que sí,
un ser que siempre allí,
versátil emprendedor, ronda.
Está dispuesto a todo
junto conmigo,
me acepta,
me tolera.
Cuando nadie me observa,
allí aparece, me da fuerza
y decido con lágrimas
conocerle un vez otra,
sin que retorne mi decepción
por recaer ante su saludo.
Y acompañado,
tras darle nueva revancha
a la persistente humanidad,
me toca recorrer el universo
dejando huellas de vida,
pese a la desesperanza
y la rabia de estar asolado
luego de tantas despedida de ti.
He decidido
volver a hablarme,
elijo conocerme otra nueva vez,
pertenecerme y que seamos amigos,
quédate junto conmigo,
con el abrazo intenso
de esta persona que soy yo,
yo que, devaluándome,
paso la página del recuerdo
bajo la promesa de no
volverme a olvidar,
porque siempre me tengo
a mí mismo y eso
es eternamente
suficiente.
Fotos de mi Autoría | Derechos Reresvados
Nikon D5200 - Lente 55-300 mm
Iso: 100 | F/6,7 | 1/750