Habían transcurrido dos semanas de haber comprado nuestra casa, mi esposa, mi hijo y yo estábamos muy felices por aquél logro que resultaría el comienzo de nuestra peor pesadilla.
Nuestra casa se encontraba en “obra gris”, a pesar de ser nueva, debíamos pintarla y cubrir muchos detalles, labor que prometimos hacer poco a poco. Pasado dos años no habíamos avanzado casi nada, comencé a sentirme frustrado, sobre todo al ver la casa de mi vecino, él había comprado la suya un mes después que nosotros y al poco tiempo su casa era perfecta. Siempre me pregunté ¿Qué hace este tipo para poder pagar todas esas remodelaciones y darse la gran vida? Un día, movido por la curiosidad y un poco de envidia, me acerqué hasta él para saludarlo y buscarle conversación. Siendo honesto, el tipo me pareció simpático, me contó que era prestamista y por eso lo veía cambiar de carro frecuentemente, algunos clientes le dejaban sus bienes como forma de pago. Casi de inmediato me hizo sentir como su amigo, allí comprendí porque era tan querido por todos. Después de haber comido en varias de sus parrilladas, me ofrece un negocio, me dijo –Vecino, quiero ayudarte y verte prosperar, lo único que tienes que hacer es mantener en tu cuenta de ahorros un monto que te voy a depositar, por ese servicio que me prestarás tendrás derecho a todos los intereses que te genere. Al ver el monto que escribió en una servilleta, comprendí que se trataba del negocio de mi vida ¡En un mes podría remodelar mi casa! –pensé–.
Meses después de haber aceptado la propuesta, no podía pedirle más a la vida, había cambiado de carro, mi casa era perfecta, mi hijo asistía a la mejor escuela, salíamos de paseo todas las semanas, teníamos todo cuanto habíamos soñado. Una mañana desperté temprano, como siempre, para tomar mi café matutino, cuando escucho a alguien tocar la puerta y decir –Buen día ¿Es usted el Sr Castañeda?
Ya han pasado dos años de aquel momento, todavía me quedan por cumplir siete años de condena, fui, sin saberlo, el testaferro del jefe de una organización delictiva de extorsión y secuestro. Sí no me hubiera fijado en la casa de mi vecino...
¡Espero Te Haya Gustado!