Todos piensan que mi voz suena triste. Incluso cuando canto canciones alegres.
Mi voz tiene personalidad y es malcriada. He tratado de educarla, de hacerla versátil pero es imposible. Incluso he llegado a creer que tiene vida propia.
Y ella es tan plana, tan cuadrada que extrañamente se convertiría en algo trascendental. Ella siente lo que está pasando en el ambiente y en este ambiente están pasando muchas cosas.
Definitivamente no es la más hermosa, ni la más ágil pero siempre tiene algo que decir.
He aprendido que el arte no es tanto de virtuosismo sino más de expresión.
Una voz triste tal vez sea el reflejo de un alma triste. Y tal vez, solo tal vez, esto no sea tan malo.